Algo tiene Lucas cuando su toma de posesión como ministro de la Presidencia ha provocado una expectación no recordada en Moncloa. Los servicios de Presidencia han tenido que habilitar –a toda prisa– el salón de tapices del edificio del Consejo de Ministros, un lugar que José María Aznar utiliza, por ejemplo, para ofrecer las comidas y cenas oficiales.
Han acudido trescientas personas, cuando lo habitual es que asistan unas sesenta. Allí estaba José María Aznar acompañado por Ana Botella. El vicepresidente Rajoy, cinco ministros y nueve secretarios de Estado, todo el “aparato” de Moncloa, fontaneros incluidos, además de un gran número de personas llegadas desde Castilla y León para acompañar al que, hasta ahora, ha sido su Presidente. Fue un gran despliegue nada artificial, que no estaba ni mucho menos preparado. Una toma de posesión muy sintomática.
Allí había muchos presentes –la mayoría– por cariño y respeto hacia Lucas. Otros estaban por obligación. Y algunos han aparecido por precaución. De estos últimos podemos decir que no son pocos, y que piensan que la llegada de Lucas a Madrid tiene un trasfondo por ahora sin descifrar, pero que no se puede perder de vista. Lucas está en un ministerio de los considerados pequeños, pero de un gran calado político. Desde Presidencia se puede hacer mucho. Está cerca de Aznar, se controla mucha información. Y es un Ministerio que, por hábitos del pasado, puede chocar con el del Portavoz por competencias y contenidos. Se trata de un choque previsible en el que, por experiencia y talante, tiene todas las de ganar Lucas.
Se han visto muchas presencias notables en Moncloa, y una ausencia señalada: la de Javier Arenas. A nadie se le oculta que desde Génova se ha intentado pilotar esta crisis colocando a alguien cercano a Arenas en Interior. Ha sido una operación doblemente fallida. En Interior está Rajoy, y Lucas vuelve a Madrid. Una vuelta que sitúa a una nueva persona en el núcleo duro de José María Aznar. Eso tampoco le ha gustado a Javier Arenas.

Todos menos Arenas
En Portada
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal