El nombre de Auschwitz será para siempre un sinónimo de horror. Aunque existieron otros campos de exterminio nazis, en este se llevó a cabo con aterradora ejemplaridad el plan destinado al exterminio total del pueblo judío.
Se publican bastante libros para jóvenes que intentan dar respuestas a aspectos fundamentales de la existencia y que son, en realidad, superficiales manuales que no aportan nada. Cuando en un libro se desea explicar a un adolescente de trece años lo que significó Auschwitz, se está intentando responder a preguntas que atañen al sentido más profundo de la existencia humana y que engloban conceptos esenciales para el desarrollo de esa existencia, como la dignidad y la justicia. Al toparse con hechos irracionales, las preguntas se suceden en una cascada interminable porque entender lo irracional es sumamente difícil.
Desde hace más de medio siglo, numerosas personas, incluidos filósofos e historiadores, han reflexionado sobre la condición humana a partir del genocidio judío. Las preguntas que formula una chica de trece años actualmente no difieren mucho de las que constituirían un sólido punto de partida para un filósofo. Contestando a esas preguntas, la autora de este libro aclara conceptos y explica circunstancias, y se lamenta en ocasiones, razonablemente, de que la descripción del proceso de detención, humillación, anulación y muerte de los judíos resulte insuficiente para transmitir al cabo de los años todo el horror que vivieron tantos millones de seres humanos.
A veces el estilo de este libro resulta forzado, la traducción deja bastante que desear y los hechos quizá se limitan demasiado a la población francesa, pero es un libro sincero y útil. Un punto de partida para la reflexión y un testimonio para conservar la memoria de ese millón de personas asesinadas en Auschwitz que carecen de sepultura, y que, cómo escribió Paul Celan, "tan sólo tienen una tumba en el hueco de las nubes"”
Annette Wieviorka, Auschwitz explicado a mi hija , Plaza & Janés, Barcelona, 2001, 93 páginas.
