No ha sentado nada bien en el Partido Popular que esta posible estrategia vea la luz antes de tiempo. Pero es que los secretos no siempre se pueden guardar bajo siete llaves. Un secreto que muchos habrían querido tener guardado hasta el Congreso del PP, el próximo mes de enero.
Ciertamente, la estrategia y los tiempos están bien pensados y elaborados. Y sobre todo, se consigue un objetivo: que José María Aznar esté presente en la campaña electoral con derecho y presencia propia.
El esquema de calendario es muy sencillo. Elecciones generales y europeas en el mismo día y en el mismo año: 2004. Aznar, cabeza de lista en las europeas, y el sucesor, sea quién sea, cabeza de lista en las generales. De esta forma, sería un ticket electoral con dos lideres, pero con un solo mensaje. Con dos rostros pero con el gancho de un Gobierno de ocho años: el Gobierno Aznar. El presidente del Gobierno, estaría presente en los mítines, en la propaganda y también en toda la estrategia. Sería una campaña diseñada para explotar al máximo los logros de Aznar.
Luego ya viene lo de la Comisión Europea. En otoño del 2004, el Consejo Europeo correspondiente tendrá que elegir al sucesor de Romano Prodi. Entonces, Aznar llegará con todas las papeletas, con todos los números para ser presidente de la Comisión, si así lo decide. Una decisión que todavía no está tomada, pero que desde ahora hay que tener preparada, ya que no sirven las improvisaciones de última hora.
Todo esto es una estrategia, un dibujo sobre el papel. Un dibujo milimetrado y bien pensado, y que podría ser el motivo del retraso del anuncio de quién será el sucesor. Pero también es un ejemplo de que Aznar no se va a quitar de en medio. No se va arrinconar en la dirección de las Fundaciones del PP. Ni mucho menos. Es evidente que el actual presidente del Gobierno se está labrando un lugar en el escenario internacional. Para empezar, el próximo mes de noviembre será elegido presidente de la Internacional Demócrata Cristiana en un congreso en el que se adoptara la etiqueta del “centrismo”. En este mismo sentido está vendiendo, a los cuatro vientos, la receta del centro-reformista como el camino más adecuado para buscar la convergencia con la Unión a todos los países del este de Europa.
En definitiva, en Europa está la clave. Es por ello que Aznar está buscando un sitio para el 2004: hacer política desde otro lugar bajo el sol.

El futuro pasa por Europa
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