Con estos amigos no hacen falta enemigos. No se si Felipe González pretendía hacer un favor a Alberto Ruiz Gallardón, pero si esa era la intención desde luego que no lo ha conseguido. El simple hecho de que González haya dicho públicamente que el actual presidente de la Comunidad de Madrid es el mejor candidato del PP para las próximas elecciones generales ha vuelto a colocar a Gallardón en el disparadero de los populares.
En el PP, y especialmente a José María Aznar, nunca le han gustado las amistades de Gallardón con el Grupo Prisa; tampoco su buena relación personal con Felipe González, una amistad jalonada por un buen ramillete de reuniones, almuerzos y cenas. Y, por supuesto, nunca ha sentado bien el coqueteo político de Gallardón con personajes ajenos al partido, renegando de otras amistades internas. La impresión, y quizá la realidad, es que tiene más amigos fuera que dentro.
Todo lo dicho no es ningún secreto. Es más, ha sido siempre muy notoria la parquedad y la frialdad con que Aznar trata habitualmente al presidente madrileño en actos públicos. Gestos que Gallardón sobrelleva con resignación, como buenamente puede.
Además de mostrar su apoyo, González añadía que Gallardón va a ser “perseguido” por este apoyo público del que fuera presidente del Gobierno. Si tanto le quiere, mejor haría en callarse. Desde luego, si Felipe González y el Grupo Prisa ven en Gallardón a un buen candidato a la presidencia del Gobierno, es porque sería vulnerable a sus intereses. Y si quieren promocionar su candidatura, lo mejor que pueden hacer es callarse. Cuanto más exalten en público sus virtudes, más lejos le colocan de La Moncloa.
Aunque, todo hay que decirlo, si Gallardón recibe ahora estos “favores”, es porque lleva años jugando a tener amistades peligrosas. Estos son los frutos de sus devaneos.

Amistades peligrosas
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal