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Amargo triunfo de Eugenio de Mora

Cartel de no hay billetes en La Monumental de Las Ventas el martes 22. Se lidiaron 6 toros de Domingo Hernández-Garcigrande, bien presentados y desiguales de juego. Destacaron segundo y tercero.

J. A. Ruiz “Espartaco”, de negro y oro. Pinchazo, estocada y descabello (silencio). En el cuarto media estocada (ovación). En el que mató en lugar de Eugenio de Mora un pinchazo y media estocada baja (silencio).
Eugenio de Mora, de rosa palo y oro. Estoconazo (dos orejas). Resultó herido al estoquear al segundo, no pudo continuar en el ruedo.
Julián López “El Juli”, de nazareno y oro. Dos pinchazo y estocada (ovación). En el quinto tres pinchazos y estocada (palmas).

Tarde de mucha expectación en Las Ventas, otra vez la reventa por las nubes. Todos pendientes de “El Juli” en su primera comparecencia y a ver a “Espartaco” en su última tarde en esta plaza. Pero, un día más, saltó la sorpresa. La tarde fue de Eugenio de Mora.

El toledano salió a tumba abierta en el segundo de la tarde. El de Garcigrande había demostrado calidad, aunque tenía mucho que templar por la justeza de fuerzas. Comenzó su labor con dos tandas muy templadas por la diestra, aunque el toro parecía mejor por el otro pitón. Enseguida se echó la franela a la izquierda y por ahí consiguió tres series largas y hondas. Los pases de pecho para enmarcar. Consciente de que tenía el triunfo al alcance de su mano, se tiró a matar encima de los pitones y sufrió una cornada en el muslo. Unos por premiar la valentía del toledano y otros por confusión, los tendidos pidieron las dos orejas y el presidente las concedió. Triunfo grande para Eugenio de Mora.

El primero de Domingo Hernández salió manso y defendiéndose. Huyó del caballo y hubo que picarle en chiqueros, donde se le dio mucho castigo. Luego en la muleta, antes de que “Espartaco” tuviera tiempo a centrarse, ya estaban los catetos que van a no ver los toros que si “pico” que si “crúzate”, todo tópicos. Lo que hiciera el espada era en balde. En el cuarto, “Espartaco” dio toda una lección de pundonor. El de Garcigrande se colaba por los dos pitones y tiraba derrotes a todo lo que se movía. El de Espartinas demostró con el morlaco quién ha sido en el toreo y se fajó por la derecha hasta meterle en la muleta. Mató de media estocada y, ahora sí, el público reconoció su casta con una ovación. El sexto no daba opción al lucimiento. “Espartaco” le puso la franela con ambas manos y mostró al público las malas ideas de su enemigo. Aún hubo quien siguió recriminando al torero, pero no creemos que supieran el qué. Un diestro como el de Espartinas merece mucho más respeto en su despedida de Madrid.

Muy injusto estuvo el público de Madrid con “El Juli”. El prodigio de Velilla de San Antonio estuvo toda la tarde entregado y dando lo mejor de sí mismo, pero allí nadie quiso enterarse. Brilló en banderillas en el tercero. Después, con la muleta, se fue a los medios para comenzar faena. El toro, que embestía con calidad, quedó crudo en el caballo y “El Juli” tardó en cogerle el temple. Para cuando lo hizo, ya tenía los tendidos en contra. Aún así, sacó series limpias y rematadas por los dos pitones que no tuvieron la respuesta que merecían de los tendidos. Mal con el acero, dejó media estocada al tercer intento. En el quinto se hizo más patente que el público de Madrid no perdona a “El Juli” ser joven y rico. Primero recibió al toro a portagayola, luego banderilleó con brillantez por la izquierda –para callar a los que dijeron que sólo sabe hacerlo por un pitón–, pero ahí no se escuchaba ni un ole. Con la muleta se arrimó como un león después de llevarse un gran susto toreando al natural. El “respetable” estaba en los tendidos como de visita. Y lo que es peor, sin respeto por nada de lo que hiciera el prodigioso torero.

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