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Más problemas para Fox

Por si algo faltaba, el nuevo presidente de México, Vicente Fox, debe ahora lidiar con grupos de terroristas foráneos que parecen haberse colado en el territorio nacional para establecer allí bases logísticas o de entrenamiento. En el caso de Hezbolá se explica bastante bien la elección, porque los Estados Unidos están próximos y el objetivo principal de los terroristas islámicos es precisamente “el imperio del mal”, es decir, los USA.

Resulta, en cambio, difícil de entender que los etarras hayan regresado a México tras las amargas experiencias del pasado: los últimos gobiernos mexicanos (el presidente Zedillo no fue una excepción) han sido muy estrictos en la localización, detención y extradición de los terroristas vascos que a lo largo de los años noventa fueron instalándose al socaire de las colonias vascas que, sin comulgar con la ideología asesina, los ayudaron económicamente en nombre del paisaje lejano y el paisanaje próximo.

Pero en los últimos meses –Libertad Digital informó cumplidamente de ello– los etarras habían ido abandonando poco a poco sus “santuarios” mexicanos para trasladarse a Venezuela, donde el medio ambiente político les parece más favorable y donde gozan también de ciertas protecciones. La extradición de terroristas hacia España resulta en México mucho más corriente y fácil que desde Venezuela, como pudo comprobarse en los últimos dos años.

Parece obvio, pues, que el presidente Fox seguirá cumpliendo con su promesa de impedir la instalación de los etarras y sus colaboradores. Hasta ahora lo hizo y las autoridades españolas están satisfechas aunque, lógicamente, podrían estarlo más. En este terreno, lo mejor es enemigo de lo bueno. Sucede con Francia y sucedió también con Bélgica.

Bastantes problemas tenía el presidente Fox con los zapatistas de Chiapas y su séquito multinacional como para que ahora le caigan encima nuevos y diversos grupos terroristas, probablemente mal conocidos por las diversas policías y servicios de inteligencia.

Los países amigos de México (España y los USA lo son) tendrán toda la razón si reclaman de las autoridades mexicanas un estricto control de estos grupos y sus simpatizantes. Se trata de saber ahora si Fox tiene los medios para cumplir sus compromisos. Lo único que puede asegurarse a estas alturas es que el presidente mexicano cumplió hasta ahora con estas promesas, algo que, por cierto, no siempre hicieron el comandante Hugo Chávez y el también comandante, o lo que sea, Fidel Castro.

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