Este viernes se celebra el Día Mundial de los Océanos. Dos terceras partes de la superficie de nuestro planeta son agua.Vivimos en el planeta azul. Sin embargo, y pese a la labor de hombres como Cousteau, la inmensidad de la hidrosfera, sigue siendo en buena medida una gran desconocida.
Desde los mares fríos árticos o antárticos, hasta los arrecifes coralinos del trópico, desde las aguas someras de los estuarios y manglares, a las profundidades abisales (donde existen miles de especies no descritas), los mares y océanos tienen muchísima más diversidad de la que sugiere su aparente uniformidad líquida. Casi el noventa por ciento de su vida -desde el minúsculo fitoplancton hasta las grandes ballenas azules- se concentra cerca de los continentes ,en la plataforma continental, y cerca de la superficie, en la zona bañada por los rayos del sol.
Pese haber sido la cuna de la vida en la tierra, y de conformar, entre otras cosas, una parte importante de nuestra despensa, parece que los hombres no hemos desarrollado una política de justa reciprocidad para con los océanos. Cosa que no debemos hacer sólo por mera ética, sino por racionalidad económica. No hemos aprendido a explotar la renta, sin despilfarrar el tremendo capital biológico de los mares.
Hoy el veinticinco por ciento de las reservas pesqueras están agotadas y otro cuarenta y cuatro por ciento están siendo llevadas al límite. De ese hecho nacen las crisis pesqueras que tan de actualidad están en los últimos tiempos (fletán, Marruecos,etc.). Siguen empleándose métodos de pesca con los que se arroja por la borda más pesca de la que se aprovecha, como sucede con las aún no erradicadas redes de deriva. Y cuando se adoptan medidas de control, muchos buques se convierten en pesqueros piratas que actúan , para desesperación de organismos como la FAO, al margen de todo criterio racional amparándose en banderas de conveniencia.
Paralelamente, muchos hábitats costeros, que entre otras cosas tienen gran importancia para la reproducción de especies de peces comerciales, como son los estuarios, deltas y marismas, están siendo destruidos. Por ejemplo, la mitad de los manglares, bosques que crecen en las zonas mareales del trópico, han sido ya destruidos. Casi el 60% de las zonas marinas protegidas están en peligro. El 60% de la población mundial vive dentro de una distancia inferior a 100 kilómetros de la costa. En España, 13 millones de personas viven en las costas.
Aunque episodios como las mareas negras, suelen capitalizar la atención de los medios de comunicación, lo cierto es que estas catástrofes ecológicas solo aportan el 10% de los hidrocarburos vertidos a los mares, procediendo la mayor parte de operaciones rutinarias en refinerías o buques (como las famosas limpiezas de tanques). El Mediterráneo, con sólo el uno por ciento de la superficie marina global, recibe el 20% de estos vertidos, dado el intenso tráfico que soporta. Pero la mayor parte de la contaminación de los mares procede de fuentes en tierra firme (entre un 75 y un 85% por ciento), procedente de vertidos urbanos ,industriales o agrícolas. Convenios como el de Barcelona, que deberían poner fin a esta situación, están muy lejos de aplicarse.
Buena ocasión esta ,con la celebración del Día Mundial de los Océanos, para reflexionar sobre el tema. Incluso aunque en un futuro quisiéramos alimentarnos en mayor medida con piscifactorías,-sin entrar en el debate planteado por la Unión Europea sobre algunos problemas de seguridad alimentaria que se han planteado- sería vital para mantenerlas en buen estado de las aguas costeras en las que se implantasen. El estado de los mares y océanos requiere una atención especial, ahora que estamos a tiempo. El ambientalismo no debe ser considerado un enemigo, sino un aliado, para la correcta gestión de los mares.

Los mares
En Sociedad
Servicios
- Oro Libertad
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida