Para entender lo que se ha producido hoy en el tribunal de Luxemburgo hay que explicar primero qué es una abogado general, una figura que no existe en nuestro Derecho porque ha sido copiada de Francia. Los ocho abogados generales del máximo tribunal europeo de justicia se encargan de velar por el Derecho Comunitario. Sus conclusiones emitidas de forma oral ante los jueces, casi siempre suelen ser admitidas por el tribunal; los argumentos del abogado general constituyen el esqueleto de la futura sentencia contra la que no cabrá recurso.
Hoy por primera vez el Tribunal de Justicia de Luxemburgo ha tenido que analizar el fondo de un asunto que preocupa desde hace tiempo a muchos gobiernos de la Unión: las llamadas “acciones de oro” aprobadas por las administraciones de Francia, Bélgica, Portugal, España y otros tantos gobiernos y que han motivado recursos presentados por la Comisión Europea en Luxemburgo.
La Comisión europea pide la anulación de las “golden share” porque a su juicio, estas acciones vulneran la libre circulación de capitales entre los países de la Unión. Mediante un giro innovador, el abogado general Dámaso Ruiz Jarabo ha recomendado hoy mantener las acciones de oro: serán conformes al derecho comunitario siempre que los gobiernos no impongan restricciones en función de la nacionalidad del comprador; por ejemplo, sería discriminatorio y por tanto contrario al derecho comunitario si España hubiera prohibido entrar a PKN en Telefónica, por el hecho de ser una empresa extranjera. Pero como la legislación española no hace distinción entre compradores nacionales o extranjeros debe primar, según el abogado general, el derecho del Estado que privatiza, a la hora de organizar las empresas de sectores estratégicos como es el de la energía.
Para situar el pronunciamiento de Ruiz Jarabo en su justa dimensión es necesario recordar que hoy no se abordaba el recurso contra España sino los presentados contra Portugal, Francia y Bélgica. Pero también es verdad que los razonamientos que ha escuchado hoy el pleno probablemente se repetirán cuando el Tribunal decida sobre el caso español. La sentencia que se conocerá dentro de unos meses probablemente provocará un respiro de alivio a muchos gobiernos europeos; entre ellos el nuestro.

Las acciones de oro ante la justicia europea
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