El PSOE calienta motores preparando la “Conferencia Política” del próximo fin de semana. Una cita que se presenta como el gran rearme ideológico del socialismo español. Una nueva estrategia política con la que los socialistas se quieren situar en el centro político, en una actitud moderada.
Para empezar, el PSOE ha presentado su nuevo logotipo, una nueva señal corporativa que destierra la “alcachofa”. Son dos cuadrados rojos. En uno aparece la palabra PSOE, en otro el logotipo del puño y la rosa con el diseño “felipista” de siempre. Esta nueva imagen es, sin duda, sintomática. Por un lado, es una copia del utilizado por los Laboristas en el Reino Unido, o por la SPD en Alemania; por otro, recupera la simbología más significativa de la “época González”.
Un logotipo que nos puede llevar al verdadero fondo de la “Conferencia política”. Rodríguez Zapatero pretende recuperar las claves de éxito de los distintos partidos socialdemócratas europeos, y además mantener la chispa del felipismo. Una mezcla de difícil digestión, por varios motivos. En Europa, por ejemplo, el nuevo Laborismo de Blair ha ocupado el centro político británico, porque el centro estaba intencionadamente libre de inquilinos, y en Alemania el SPD llegaba al poder coincidiendo con el final de un ciclo político.
En España, la situación es diferente, el PP ha llegado antes que el PSOE al centro aunque sea solamente desde un punto de vista nominal. Además, para el centro sociológico que busca, Zapatero ha escogido unos complicados compañeros de viaje. Con citar a Ibarra, a Maragall o a Elorza, se entiende fácilmente la falta de cohesión y unidad interna entre los socialistas. El asalto al centro que pretende Zapatero necesita un partido fuerte y disciplinado, y eso por el momento no existe. Si, por último, añadimos el condimento de Felipe González y su interés por no desaparecer de la escena, el futuro no se presenta muy centrado que digamos.
No es suficiente observar a un Zapatero tranquilo en sus gestos, pausado en sus reacciones y amigo de la moderación. No es suficiente con profesar una fidelidad eterna al centro, antes hay que poner orden en el PSOE, y por el momento eso no está previsto en la agenda de Zapatero.
El centro no es sólo imagen, también es disciplina

El centro cuadrado
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