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En busca de un sucesor

Mientras los talibanes dan informes contradictorios de la primera noche de ataques, que primero mataron a 20 civiles y luego no produjeron ni víctimas ni daños materiales, los expertos del Pentágono esperan los datos de satélites y aviones de reconocimiento para analizar los resultados.

La Casa Blanca se plantea ya quiénes han de ser los sucesores de los talibanes. Aunque esta es la última fase de la ofensiva, es tan problemática como importante: problemática por la mala experiencia anterior con la Alianza del Norte, hoy promete ayudar a las fuerzas norteamericanas e importante por el convencimiento de que es necesario ayudar al desarrollo del Afganistán y otros países, para apagar o evitar nuevos focos de terrorismo.

De momento parece difícil encontrar un interlocutor y Washington mantiene abiertas todas las opciones, desde la propaganda a la población en general, mediante ayuda humanitaria, octavillas y transmisiones de radio, hasta el diálogo con diversos grupos del país.

El primer envío humanitario, de 37.500 paquetes, se acabó de lanzar esta madrugada. A las raciones alimenticias siguen octavillas en que se promete "proteger y ayudar" a quienes den información acerca de Osama Bin Laden y también se exhorta a la población a que no abandone el país porque seguirá recibiendo ayuda. Lo mismo se transmite en diferentes frecuencias radiofónicas desde aviones C-130 que vuelan a lo largo de las fronteras afganas.

En cuanto a los grupos que pudieran suceder a los talibanes, Washington cultiva en el norte al comandante uzbeko Adbul Rashid Dostum, en Herat a las fuerzas de Ismail Khan, en el centro a las de Karim Khalil y las de Abdul Kassim Fahim al norte de Kabul. La Alianza del Norte, que ha estado recibiendo ayuda económica de Washington en los últimos días, tuvo aviso de que los ataques eran inminentes pocas horas antes de caer las primeras bombas. Al mismo tiempo, EEUU está en contacto con comandantes de tribus del sur del país que podrían abandonar a los talibanes si se convencen de que los norteamericanos y británicos los pueden derrotar.

Dada la experiencia anterior de luchas entre las diferentes facciones, la Casa Blanca busca una figura unificadora. Además del último rey, ahora ha surgido el ex ministro de Exteriores argelino Lakhdar Brahimi, enviado especial de la ONU para el Afganistán desde 1999 y que tiene la bendición del secretario general Kofi Annan.

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