La petición clara, contundente y en voz alta de Francisco Álvarez Cascos sobre la continuidad de Aznar como candidato a las elecciones del 2004, confirma lo que ya era un secreto público y notorio: en el PP existe un clamor que va a ir a más para que José María Aznar se vuelva a presentar en las próximas elecciones generales. Esta corriente, este movimiento que ha empezado como una propuesta individual, en pocas semanas –no lo duden– será una petición generalizada. Este nuevo fenómeno, que no es tan espontáneo como puede parecer, surge por tres motivos diferentes pero que confluyen en el tiempo.
1. Existe la opinión generalizada dentro del PP de que la única apuesta segura para ganar las elecciones del 2004 es José María Aznar. Por lo tanto, todos apuestan por lo seguro, por el caballo ganador, ante la posibilidad de perder algo tan apetitoso como el poder. El núcleo duro del PP es consciente de que todos, todos los sucesores –sin excepción– tienen algún punto flaco. No hay ningún candidato claro, y más después del escándalo de Gescartera.
2. El ambiente general a favor de Aznar, enfría cualquier tensión interna, aparca cualquier ambición sucesoria. Apostar por Aznar es dejar las cosas como están y por lo tanto significa continuidad.
3. Que algunos dirigentes de importancia digan en publico que Aznar debe continuar es decir con cierta diplomacia al actual presidente del Gobierno que se equivocó cuando prometió estar sólo ocho años en La Moncloa, y que por lo tanto debe rectificar ya que antes que sus promesas está el Partido.
En fin, lo que sí parece cierto e indiscutible es que las palabras de Álvarez Cascos, además de ser una opinión personal más o menos extendida, son un claro exponente de los nervios y de la preocupación que hay dentro del PP. Muchos no entienden las razones para estar "jugando" con la sucesión. Y otros se lamentan de la superficialidad de nombres y quinielas que al final ponen en riesgo el Gobierno que tanto esfuerzo les ha costado.
En definitiva, las declaraciones de Álvarez Cascos no son casualidad. Es el principio de algo que quizá nadie había medido: la existencia de una rebelión interna reprochando a José María Aznar que no se quiera presentar. Y eso son palabras mayores.

Cascos: Palabras mayores
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