Comienza una semana esperada y cuidadosamente preparada desde Moncloa. Es la visita oficial que va a realizar el presidente Aznar a Estados Unidos, una invitación que el pasado mes de junio realizaba el presidente Bush en Madrid, cuando visitó oficialmente nuestro país.
Desde entonces han pasado muchas cosas, pero por encima de todas destaca una: los atentados del 11 de septiembre. Una acción terrorista que ha transformado de una manera contundente este principio del siglo XXI. Hace cinco meses la invitación de Bush se vio como un detalle personal e intransferible hacia el presidente Aznar, una invitación a la que, además, se añadía la circunstancia de que España había sido escogida como el primer país europeo que Bush visitaría oficialmente. Con el paso del tiempo y con el 11 de septiembre, no cabe duda que España mantiene una situación digna en el panorama internacional, pero indudablemente, el liderazgo europeo lo han asumido el Reino Unido, Francia y Alemania. Es más, el primer ministro británico, el presidente francés y el canciller alemán han visitado ya varias veces al presidente Bush desde el inicio del conflicto. Se ha preguntado a José María Aznar sobre esta cuestión en repetidas ocasiones y en distintas ruedas de prensa; y su respuesta siempre ha sido la misma: “la visita está prevista para noviembre, y será entonces cuando tenga lugar". Una respuesta que sólo sirve para parar el golpe, pero que no ha aclarado nada sobre el estado de las relaciones bilaterales.
Vaya por delante que la visita que esta semana va a realizar José María Aznar a Washinton y Nueva York está muy cuidada y preparada. Entrevistas y actos públicos en los que no puede faltar el presidente Bush; una entrevista con el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan; una comparecencia en el famoso programa "Larry King live" de la CNN o una visita a la "zona cero" de Nueva York acompañado por el alcalde Giuliani. En fin, se trata de un viaje con una agenda muy escogida, pero no sabemos todavía si también estará bien escogidos en los mensajes.
Es cierto que el discurso elaborado por Aznar después del 11 de septiembre ha sido sólido y consistente. Es cierto que desde el primer momento supo asumir el liderazgo que le corresponde en la lucha antiterrorista. Es cierto que ha sabido orientar con inteligencia la cuestión antiterrorista hacia el País Vasco. Y también es cierto que ha mantenido en todo momento en el mismo mensaje antiterrorista. En definitiva, es cierto en definitivo que el presidente Aznar ha acertado en esta cuestión sin dar tumbos y sin necesidad de corregirse. Pero junto a eso, falta por saber el desenlace final. Y en la política exterior, en la esfera internacional, que saber jugar el papel que nos corresponde. Por lo tanto, es preciso evitar los celos hacia otros países o las envidias hacia otros Gobiernos.
España tiene mucha experiencia en la lucha contra el terrorismo. España conoce la necesidad de una perseverancia política en esa lucha y debe ponerlo al servicio de todos. Pero España también ocupa un puesto en el escalafón internacional. Y hay que saberlo desempeñar sin aires de grandeza que no nos corresponden, sin pretender ser lo que no somos. España es como es, y su grandeza está en saberlo y trabajar de esa manera. Lo demás son cuentos y fabulaciones. Todos agradeceremos estar donde nos corresponda; no queremos más, y tampoco queremos menos. Sólo nos gusta estar en el sitio exacto.

La semana americana
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