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¡Habrá sorpresas!

Nos tenemos que situar en el pasado 20 de noviembre. El Airbus 340 de Iberia que traslada al presidente del Gobierno desde Ciudad de México hasta Lima se acerca al aeropuerto de la capital del Perú. Un satisfecho José María Aznar, recién elegido presidente de la Internacional Demócrata de Centro, charla animadamente con los periodistas que le acompañan sobre los diversas tema de actualidad. Se oye una pregunta: "Presidente: ¿habrá novedades en el Congreso del PP?". José María Aznar sonrie y responde:"Sí". Inmediatamente se da la vuelta y vuelve a su asiento junto a la cabina del aparato.

Aquel "sí" escueto y enigmático, ahora con el paso de las semanas, cobra especial importancia. Encontramos en la respuesta del presidente demasiados matices y recovecos que no pueden pasar inadvertidos. José María Aznar, eso ya nadie lo pone en duda, es amigo inseparable de las sorpresas en la política. Juega con ellas y las utiliza como un mecanismo de control y de incertidumbre. La sorpresa es el sello inconfundible de Aznar en su actividad política. Por todo ello, llama poderosamente la atención cómo ha despejado, antes de tiempo, algunas de las supuestas sorpresas del Congreso. Cuando nadie lo esperaba, anuncia públicamente que Javier Arenas seguirá siendo secretario general del PP. Pocos días después, el PP desvela el nuevo logotipo del partido, algo que inicialmente iba a ser conocido en el Congreso. Y para completar estos adelantos, sabemos que en los próximos días conoceremos ya los contenidos de las ponencias del citado Congreso. En definitiva, con dos meses de antelación se van pinchando todos los "globos-sorpresa", se van dando a conocer todos los resortes, que en el 99 fueron utilizados como ganchos informativos del Congreso de aquel año.

Dicho esto, aparecen ante nosotros dos realidades: el Congreso será el Congreso de Aznar, y todo indica que el presidente está despejando el horizonte para dar alguna campanada sonora. Con el paso de los días, con las sorpresas desveladas, se refuerza la teoría de que el Congreso de enero será "su" Congreso. Se presente o no se presente en el 2004, esta vez José María Aznar va a ser el protagonista central de la cita de enero. Y el objetivo es, sin duda, que Aznar salga reforzado en su liderazgo interno y con la puerta abierta para que se pueda presentar en el 2004 en caso de necesidad. Además, sería impensable que Aznar —fiel a su estilo— no tenga alguna carta guardada en la manga, alguna sorpresa seria para el Congreso. Sí no fuera así, rompería con su tradición y costrumbre. Por lo tanto, el análisis político no nos induce a pensar que el Congreso de enero será de mero trámite y carente de emociones. Antes al contrario. El Congreso del PP será el Congreso de Aznar, y seguro que nos deja más de una sorpresa. El "sí" de Aznar tiene nombre y apellidos. ¡Habrá que estar muy atentos!

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