La publicación en un diario catalán de los contenidos de la ponencia sobre el "patriotismo constitucional", que será sin duda la exposición estrella del próximo Congreso del PP, ha enfadado a todos y ha dejado en evidencia que en el PP comienza a existir un ejército de perdedores dispuestos a morir matando. Esta ponencia, idea personal de José María Aznar, está llamada a ser el centro de la atención política del próximo Congreso del PP, porque pretende ser el cimiento ideológico de la cita de enero, al igual que en el anterior congreso el protagonismo fue para el centro-reformismo.
Conocido el documento, el ministro de Exteriores, Josep Piqué, en este caso el militante Piqué, ha mostrado su enfado por las filtraciones del contenido de su trabajo, añadiendo además que poco tiene que ver lo publicado con la realidad del contenido. En Génova 13 también se nota el enfado por la publicación de esta información. En el "cuartel general" de los populares recuerdan que se está trabajando para que las filtraciones no puedan estropear las sorpresas del Congreso. En este sentido, explican que no se ha filtrado la reelección de Arenas como secretario general, no se ha filtrado el nuevo logotipo y no se han filtrado tampoco otros cambios y nombramientos que se están preparando. La dirección del PP quiere hacer las cosas, en esta ocasión, como le gusta al presidente Aznar, y por ello se refugian en la prudencia.
Por lo tanto, descartado Piqué y descartado el aparato del PP como sospechosos de la filtración de la ponencia, o de su borrador, todas las miradas se giran hacia otro núcleo de personas que en estos momentos tienen el poder nominal en el PP catalán, pero no tienen el poder real. No hacen falta nombres, pero bastará decir que los señalados como posibles filtradores son aquellos que están enfadados por encontrarse en un segundo plano en el partido y que se han visto, de nuevo, desplazados por el protagonismo de Piqué al recibir el encargo de hacer este trabajo.
Lo cierto es que la filtración de la ponencia estrella del próximo congreso del PP pone encima de la mesa una realidad: la aparición de un ejército de personas que, poco a poco, se están viendo relegadas en las filas populares. Personas que en otros tiempos tuvieron nombre y peso y que ahora, en las puertas de la sucesión, se ven aparcadas en segunda fila. La aparición en la prensa de esta ponencia es el primer ejemplo de lo que desde ahora puede ser habitual: la venganza de los perdedores, que están dispuestos además a hacer daño en el último estertor de su camino político. Es la primera, pero no será la última.
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