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Las carencias de Zapatero

El viaje del secretario general del PSOE a Marruecos lleva camino de convertirse en el punto de inflexión en su liderazgo al frente del partido. Esta polémica visita nos ha dejado a un líder socialista herido. Zapatero ha dejado en evidencia muchas carencias, aunque sobre todo llama la atención la falta de carácter. La actitud silenciosa de Zapatero en su visita ha abierto más de una puerta de preocupación en las filas socialistas.

En el PSOE, aunque intentan ocultarlo, inquietan muchas cosas. Preocupan los silencios ante las acusaciones de Yussufi, preocupa
la ausencia de un discurso claro en defensa de los intereses de España, preocupa también la imagen blanda que Zapatero ha ofrecido ante un Gobierno que lleva tiempo burlándose de nuestro país y preocupan los argumentos que está sirviendo en bandeja al Ejecutivo de Aznar, para que desde el PP ataquen a destajo a la oposición.

El balance, pues, es claramente negativo. El bautismo de fuego
internacional de Zapatero se puede considerar un fracaso. Y desde el propio PSOE ha comenzado a ponerse en duda, sin pudor, la capacidad de liderazgo electoral del actual secretario general. El mensaje de diálogo puede ser bueno y correcto, pero tiene que ser modulado correctamente y sobre todo debería ser "utilizado" en dosis adecuadas para no saturar.

El mensaje de diálogo se está convirtiendo en la marca de la "factoría Zapatero", pero se antoja insuficiente y sin fondo. Las formas son correctas, pero Zapatero ha ido y ha vuelto de Marruecos sin un discurso claro de defensa de lo español. Esta incapacidad es lo que más preocupa a los socialistas cuando enfilamos un año en el que no hay previstos compromisos electorales, pero que precisamente por eso debería
ser un año definitivo para la elaboración del discurso del secretario general.

El 2002 es un año imprescindible para un PSOE que tiene en las elecciones autonómicas y municipales del 2003 el examen verdadero para el liderazgo de Zapatero. Marruecos se ha convertido en algo más que un error. Ha sido el resorte que ha puesto en marcha la duda interna. Ahora mismo, los socialistas tienen un interrogante sin contestar: ¿Qué capacidad real tiene Zapatero para ganar unas elecciones generales? ¿Qué carácter político se esconde detrás de las buenas formas? Antes del viaje, la incógnita era saber si volvería o no el embajador marroquí. Hoy, la incógnita es mucho más importante: la idoneidad de Zapatero. Con esta visita desaconsejada y críticada, el secretario general ha conseguido romper la "aparente" unidad interna. Zapatero ha dejado al aire las fisuras internas. Y como siempre... González sobrevuela la crisis. Es el sintoma más claro de su interesada intervención. ¡No es casualidad¡


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