Los talibanes han dejado de controlar el país, hay un gobierno provisional nacido de unos difíciles acuerdos entre grupos étnicos, tribus, bandas armadas y personalidades en el exilio. Los bombardeos americanos han permitido a los afganos antitalibanes acabar con un régimen que todo el mundo denunciaba como inhumano. Ejecuciones públicas de las condenas: flagelaciones, amputaciones y lapidaciones. En algunos casos, en Kabul en particular, se utilizaba el estadio de fútbol como lugar para las ejecuciones públicas, dada su capacidad.
Con la derrota de los talibanes las cosas van a cambiar, están cambiando. Por ejemplo, las mujeres pueden salir solas a la calle, algunas se atreven a mostrar su rostro sin ser inmediatamente lapidadas por los viandantes o perseguidas a zurriagazos por las autoridades. Las mujeres podrán ir a la escuela y estudiar lo que quieran, incluso una vicepresidencia será ocupada por una mujer, venida del exilio. Las cosas cambian en ese país.
Un ministro del gobierno provisional, ante la pregunta de si seguirán las ejecuciones públicas respondió: "Somos un Estado Islámico, aplicaremos la sharia. Es normal". La sharia es la ley, la ley canónica del Islam. Es el conjunto de las prescripciones divinas que regulan las acciones humanas. En el Islam no hay sitio para el legislador humano. En el Islam clásico no existe diferencia entre ley y religión. La sharia es el conjunto de leyes que definen la conducta justa de todo musulmán, de la que los fundamentalistas, los ortodoxos, han elaborado un cuerpo de doctrina político universal, acorde con la doctrina. A ella se han de someter los gobiernos. Hoy se aplica en Irán, Arabia Saudí, Sudán, Pakistán, Mauritania y Afganistán.
Al decir el nuevo ministro afgano que se aplicaría la sharia, indicó que se haría de un modo más "suave". Añadió que las ejecuciones han de ser públicas, ya que según el Corán, tienen como finalidad servir de ejemplo. Después de la ejecución, las víctimas sólo estarán colgadas ante el público unas horas en lugar de los cuatro días en tiempos de los talibanes. En caso de robo, las manos serán amputadas, es la ley. Si se trata de casos de adulterio, se efectuarán las investigaciones adecuadas —hacen falta cuatro testigos para condenar a los adúlteros—, pero las lapidaciones seguirán, eso sí, suavizadas. Las autoridades han anunciado que se emplearán piedras más pequeñas en las lapidaciones de los adúlteros. (Una lapidación suele durar entre cuatro y cinco horas). Las flagelaciones seguirán como antes. Pero no se utilizarán como lugares de ejecución los campos de fútbol, que recobrarán su uso deportivo original.
Evidentemente las cosas han cambiado en Afganistán, que es ya un país normal como Arabia Saudí, Pakistán o Irán.
Los talibanes sólo eran, socialmente hablando, algo más estrictos en la aplicación de la ley, exageraban un poco, por lo que se ve hoy, con el tamaño de las piedras.
No hay que olvidar que los EE UU les bombardearon por proteger a los terroristas, no por practicar costumbres que los degenerados occidentales consideramos como crueles y bárbaras. Tenemos que aprender a respetar las culturas, no a los humanos.
Todos los derechos reservados
!-->
