Concepción Dancausa participó en “El primer café”, que presenta Isabel San Sebastián en Antena 3, para responder a algunas preguntas sobre el famoso caso de la escolarización de Fátima. El resultado de la entrevista no pudo ser más decepcionante.
Se supone que la secretaria general de Asuntos Sociales, de la que depende el área dedicada específicamente al desarrollo de políticas de igualdad, está ahí porque tiene alguna idea clara sobre los principios de no discriminación. Sin embargo, lo único que demostró en sus contestaciones es que no tenía criterio para evaluar la trascendencia o el significado de una medida que está haciendo polemizar a todo el país y que ha abierto una brecha entre el ministerio de Educación y la Comunidad Autónoma de Madrid.
En un programa en el que se conectó en directo con el centro de enseñanza en el que ha sido autorizada la niña a asistir con hiyab, y que contó con la participación del Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, la responsable política se limitó a echar balones fuera sin argumentar nada.
Como no quería meterse en el trigal educativo, entre la posición de Carlos Mayor Oreja, que defendió su postura de obligar a la escolarización, aun con pañuelo, y la planteada por la Ministra, que se mostraba contraria, pero que no tiene competencias sobre los centros, sencillamente, optó por demostrar que, si en materia de régimen de centros el Partido Popular tiene opiniones contradictorias, en el terreno de la política respecto a la mujer, no sólo es que no tenga las ideas claras, sino que se da la paradoja de que, cuando a su responsable, Concepción Dancausa, le dan la oportunidad de defender posiciones, hace de muro de contención y se pone la venda en los ojos.
Ya es raro que la que podía lanzar un discurso de igualdad les lleve la contraria a Isabel San Sebastián, Pérez Henares o Esther Esteban. Los entrevistadores tenían más claro lo que significa la discriminación, que la responsable de eliminarla, así que parecía el mundo al revés. La timorata Dancausa decía que era un asunto de normativa de los centros educativos, pero en ningún momento defendió nada parecido a la igualdad, sino que se limitó a decir que la igualdad es lo primero, cuando no hizo otra cosa que dejarla para lo último.
Esta señora es como para que dirija las políticas de la mujer. Quizás estaría mejor repartiendo pañuelos.
Todos los derechos reservados
!-->
