El Pacto Antiterrorista ha pasado en los últimos meses los momentos más bajos desde su puesta en marcha. La crisis de los socialistas vascos y el acorralamiento que ha sufrido Nicolás Redondo Terreros han llevado la inquietud y el temor a los mismos cimientos de un Pacto que nació con el objetivo claro de preservar la democracia y los principios constitucionales de los ataques de los terroristas. Este objetivo, que se ha mantenido a lo largo del tiempo contra viento y marea, tiene también otro enemigo claro y evidente. Está dentro y es tan peligroso como los demás: el uso político y partidista del Pacto por los dos partidos firmantes. No es nuevo lo que ha ocurrido, pero en esta ocasión ha sido muy llamativo. Desde el Gobierno se han filtrado a la prensa los contenidos y las propuestas ante la nueva reunión del Pacto. Y esta filtración, con pelos y señales, se hizo sin que los socialistas tuvieran conocimiento de ello.
El PSOE, que se ha enfadado inicialmente, luego ha quitado hierro al asunto. Quizá porque desde el PP les han recordado que no hay motivos para dicho enfado, puesto que los socialistas también han filtrado en otras ocasiones propuestas y contenidos de las reuniones de seguimiento. Unos por otros, la casa sin barrer. En esta ocasión, lo de menos son los enfados y las pataletas. Lo más grave es la utilización partidista del Pacto, el intento de buscar una recompensa en los medios de comunicación, la actitud escondida por sacar un rédito político de las reuniones, etc. Porque estas circunstancias sí se pueden convertir en verdaderos peligros para la pervivencia de esta iniciativa de populares y socialistas.
En esta última ocasión ha sido el Gobierno, en otras ocasiones ha sido el PSOE. No se trata de acusar. Se trata de avisar a todos que con estas estrategias mezquinas y rastreras se está consumiendo a fuego lento el Pacto Antiterrorista. La fortaleza interna, la claridad de criterios, la unidad de acción son las bases del buen funcionamiento de la iniciativa. Pero sobre todo, es imprescindible que dejen de lado las pretensiones de llevar la iniciativa. A los ciudadanos, cuando se habla de luchar contra el terrorismo, no nos importan las medallas y los aplausos interesados. En este caso nos interesan la eficacia, el entendimiento y la disposición de colaboración. En definitiva, si se trata de devolver la normalidad democrática al País Vasco con todos los matices y el Gobierno, el PP y el PSOE se olvidan del verdadero objetivo del Pacto por las Libertades, serán ellos mismos los que estarán liquidándolo.
Están a tiempo de rectificar. Por el bien de todos.
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