A Felipe González se le ve el plumero. La última entrega del "caso Liaño" no le ha gustado al líder socialista. Como siempre, a González todo lo que sea rozar, aunque sea de lejos, al Grupo Prisa le provoca una reacción virulenta. Estos gestos, estas actitudes nos devuelven a tiempos pasados cuando los intereses del Gobierno, del PSOE y del Grupo Prisa se mezclaban sin pudor buscando el control político y mediático de la sociedad. Ahora este último capítulo del "caso Liaño" nos devuelve a la realidad y nos coloca ante un líder político irascible, que no se sabe controlar y que parece que no entiende los verdaderos mecanismos del estado de dercho.
¿Qué razones pueden existir para que el PSOE en general y Felipe González en particular se revuelvan como lo han hecho con el caso del juez Gómez de Liaño? Sencillamente, que el Grupo Prisa está por medio. Sí Prisa toca la corneta, el citado colectivo, sin fisuras, se sitúa en "tiempo de saludo" para actuar como una piña.
Estas historias son las que realmente dejan en evidencia una estrategia, una actitud. Estas reacciones son las que demuestran que existe una cohabitación entre los socialistas y los medios de comunicación de Jesús de Polanco, una cohabitación que arrastra los viejos "tics" que confiere el poder; pero con la circunstancia, no pequeña, de que ya no están en el Gobierno. Al final, con polémicas como la surgida en torno al juez Gómez de Liaño, el PSOE y Prisa se radiografían públicamente. Ofrecen claros argumentos que explican al dedillo los verdadero problemas internos que no han sabido solucionar los socialistas desde que dejaron el poder en el 96.
El Grupo Prisa quiere al PSOE, pero quiere un PSOE dócil y obediente. Felipe mantiene su alianza de fuego con el grupo de Polanco. Y Rodríguez Zapatero permanece en un terreno de engaño, dice ir por libre y al final termina aceptando las indicaciones de Prisa.
Visto lo visto, no hay dudas, las cosas en la acera socialista permanecen igual que en el 96. Están al pairo de los arrebatos de Felipe y de los caprichos de PRISA. Siguen siendo prisioneros de los mismos personajes. Han sido incapaces de romper sus ataduras. Mantienen la cohabitación.

La cohabitación socialista
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