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Un guía para Jimmy

Al darle la bienvenida a la Habana, Fidel Castro aseguró a Jimmy Carter que podía ir donde quisiera, hablar con cualquiera y decir lo que le parezca. Lo que no le dijo es que su guía y acompañante sería nada menos que el mismo Fidel, quien estuvo sentado a su lado mientras los funcionarios cubanos aseguraban a Carter que Cuba ni tiene armas biológicas ni colabora en investigaciones científicas con países como Libia o Irak.

La solicitud de Castro y las palabras de sus acólitos parecen tener más peso para Carter que la posición de su propio Gobierno, que la semana pasada advirtió de que Cuba tiene la tecnología básica para hacer armas biológicas y que colabora con países terroristas que la podrían utilizar para fabricarlas. Aunque la advertencia la hizo el Departamento de Estado seis días antes de la salida de Carter, el ex presidente esperó a llegar a Cuba para cuestionar estas acusaciones, lo que obligó al secretario de Estado Colin Powell a dudar de la sinceridad de Carter, quien asegura que los funcionarios que le prepararon para su visita a Cuba aseguraron que no hay pruebas de que la isla colabore con países terroristas.

Es como si la mezcla del sol tropical y los honores de presidente que no recibe desde hace 22 años se hayan subido a la cabeza de Jimmy, quien expresó su entusiasmo ante los esfuerzos humanitarios del régimen que le acoge. No ha de sorprender la hospitalidad de su nuevo amigo Fidel, quien no solamente le deja ir a todas partes y le abre las puertas, sino que sigue acompañándole para ponerle el color adecuado del cristal con el que ha de mirar el juguete político de su anfitrión.

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