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La pluma es más fuerte que la espada

Dicen que la pluma es más fuerte que la espada pero, como nos recordaba Ricardo de la Vega hace la friolera de 108 años, "hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad", y los conceptos evolucionan en consecuencia. En nuestro caso, la espada se ha transformado en la violenta medida anticopia de Sony que estropea los lectores de CD-ROM de los ordenadores, mientras que la pluma ha evolucionado hasta convertirse nada menos que en rotulador.

El sistema key2audio fue incluido con grandes alharacas en el último disco de Celine Dion, y se consideraba "infalible" contra la copia. Junto a las pistas de sonido añade otra especial de datos, perfectamente distinguible a simple vista en la zona más externa del disco. Los lectores de discos compactos de audio la ignoran porque no reconocen las pistas de datos, pero los lectores de CD-ROM leen éstas antes que las de sonido, y como los bytes metidos por Sony en esa pista especial bloquean al lector, nunca se llega a las de audio.

Pero pese a tal alarde tecnológico existen ya, como ha publicado Chip Online (texto en alemán), al menos dos formas de saltarse la protección, según las posibilidades económicas de cada uno.

Los que no las tienen especialmente boyantes optan por emplear un post-it para tapar una porción de la corona circular en la que se encuentra la pista de datos. Y los que cuentan con un poder adquisitivo mayor se inclinan por el dispendio de adquirir –por aproximadamente 1 euro– un rotulador de trazo grueso con el que tachar la pista de datos.

Con ambas operaciones consiguen que aparezcan errores en el momento de acceder a ésta, por lo que el lector la abandona y pasa, ya sin problemas, a las de audio, que pueden escucharse en el ordenador contrariamente a lo prometido.

Hay que reconocer que la historia tiene ribetes tragicómicos. Por un lado, parece ser que estos discos de Sony (que legalmente no pueden llevar el logotipo de "Compact Disc", puesto que no lo son en realidad) estropean físicamente algunos lectores, especialmente de la marca Apple. Además, hay lectores de audio de cadenas Hi-Fi que también se sienten afectados, con lo que los orgullosos poseedores de los equipos más caros se encuentran con que han comprado un disco que no pueden escuchar.

Sin olvidar –¿trágico o cómico?– que Sony se ha gastado millones en una técnica que se puede romper por menos de 1 euro. Como estrategia de reducción de gastos no pasará a la historia.

¿Creen realmente las discográficas que evitarán algún día la copia ilegal por la vía tecnológica? ¿No ahorrarían más –en dinero y en situaciones bochornosas como esta– abandonando esa vía en favor de una nueva política de precios que haga que no compense el copiar música? Si ya lo decían Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw: "la zurcidora buena sabe de sobra que a quien mucho le zurce poco le cobra". Y a la inversa.

Un último detalle para los que se regocijan con las situaciones jurídicas absurdas: la DMCA (Digital Millenium Copyright Act) estadounidense dice claramente que cualquier dispositivo que sirva para saltarse una protección es ilegal, independientemente de los usos legítimos que pueda tener. ¿Prohibirán ahora los rotuladores y los post-it? Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad.


Juan-Mariano de Goyeneche trabaja en el Departamento de Ingeniería Telemática de la UPM.

En Tecnociencia

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