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EL MUNDO DEL CÓMIC X-treme X.man

Vaya, una nueva colección de mutantes. ¿Por qué no nos sorprende...? La propuesta de esta X-Treme X-Men (¿X-Men X-Tremos? ¿No había un título menos ridículo?) es un nuevo equipo de mutantes (y van...) que se embarcan en la búsqueda de los diarios de Destino, una mujer con el poder de ver el futuro y que dejó transcrito en trece volúmenes todo el devenir de la humanidad. ¿La razón para sacar esta nueva serie? Darle a Chris Claremont una colección entera donde hacer y deshacer a su gusto, en vez de estar atado por las imposiciones editoriales que rigen las “series madre”, esto es, Patrulla-X y Nuevos X-Men.

Bueno, eso en teoría. Lo que en realidad pasó fue que los jefazos de Marvel vieron que la nueva etapa de Claremont al frente de las “series madre” estaba resultando un fracaso a todos los niveles (la prensa especializada se cebó con ella, los aficionados pedían la salida del guionista a gritos, se había ahuyentado a posibles nuevos lectores...) y se vieron en la necesidad de echarle. Pero dos factores dificultaban darle el finiquito del autor: a) La mala imagen que daría la compañía si, después de haber anunciado a bombo y platillo que el retorno de Claremont suponía una nueva edad de oro para los X-Men, le echaban sin contemplaciones tras seis meses, y b) El que tuvo, retuvo; y siempre existía una posibilidad de que el viejo guionista recuperara el ritmo (como pasó con sus Cuatro Fantásticos, que tras un comienzo bastante desastroso luego se convirtieron en una de las mejores colecciones de Marvel). Solución: ofrecerle una nueva serie e intentar salvar así la imagen de la compañía, y hacer que dicha serie pudiera ser cerrada rápidamente en caso de que Claremont no volviera a ser el de antes.

Y así nos llega X-Treme X-Men, guionizada por el mencionado Claremont y dibujada por su inseparable colega, el español Salvador Larroca. La alineación no podía ser más previsible: Tormenta (fetiche del guionista inglés), Pícara (elemento atrayente para los fans más morbosos), Bishop (de esos personajes que no tienen un sentido o dirección hasta que Claremont se lo encuentra), Mariposa Mental (personaje 100% Chris, él la creó, la mató, la recuperó, la mandó al limbo y la volvió a recuperar), Ave de Trueno (que de no figurar en esta colección hubiera pasado al ya nutrido limbo de mutantes olvidados), Bestia y la nueva adquisición: Tessa, alias Sabia.

La colección arranca bien, con nuestros héroes visitando España (lo cual siempre se agradece) y enfrentándose primero a la amenaza de una Guardia Civil mecanizada (con armaduras de combate y todo) y liderada por Tom Cruise y Nicole Kidman en los papeles de jefe militar y ministra de interior, respectivamente. Obviamente hay algunos fallos (en la edición americana el camarero traidor ordenaba disparar a los francotiradores de la Guardia Civil con un sonoro “¡¡Feugo!!”(sic); y a un policía español, tras ver cómo Pícara reducía su armadura de combate a chatarra sólo se le ocurre decir “¡¡Mater Christi!!”) pero la trama en sí avanza bien, a la vez que nos presenta a la verdadera amenaza: un siniestro individuo llamado Vargas que derrota sin sudar a Pícara, Bestia y Mariposa Mental y promete volver a por más.

Claremont no se ha quitado la maldita manía de poner una media de veinte bocadillos por viñeta, y eso es algo que le resta bastantes puntos a una colección que supuestamente debería avanzar rápido y dar preferencia a la acción; aun así, muestra que aun conserva una pizquilla de su talento, y su ya mencionada trayectoria en los Cuatro Fantásticos hace presagiar que lo mejor aún está por llegar. El mayor problema, a mi entender, es el dibujo de Larroca. Este dibujante tiene como mayores cualidades su puntualidad e interesantes diseños de personajes (y si no que le echen una ojeada a la portada del número 4... Tessa, ñam...), pero flojea a la hora de narrar. Ejemplo: un número en que la acción presente se intercala con escenas pasadas. No hay ninguna indicación al lector (aunque parte del error también es de Claremont) a la hora de retroceder en el tiempo, así que en una viñeta tenemos al grupo en España y en la siguiente los encontramos en Estados Unidos. Errores narrativos como éste hay bastantes y, junto con las parrafadas del guionista, contribuyen a ralentizar la lectura del tebeo. Aun así, el tebeo en general se sostiene y consigue algo que muy pocas series pueden: enganchar al lector.

En definitiva, esta nueva colección mutante vale la pena, sobre todo si se es un lector de las “series madres” y sus derivadas desde hace tiempo. No le quiten el ojo a esta nueva andanza de Claremont, que puede suponer el bombazo mutante del año.

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