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Entre el cielo y la tierra

Algo serio está pasando en el Partido Popular cuando el presidente del Gobierno ha tenido que llamar al orden a los suyos en dos ocasiones en estos últimos tres días. Algún principio de disciplina interna, que antes funcionaba como un resorte ante un gesto mínimo de Aznar, en esta ocasión ha fallado estrepitosamente. En otras ocasiones no muy lejanas, una simple señal del presidente era más que suficiente. Ahora no ha sido así. José María Aznar ha tenido que intervenir de nuevo, esta vez en público, para rebajar la intensidad de la polémica originada por Alvarez Cascos. Aznar ha intentado minimizar la tensión. Su estrategia ha sido abordar la cuestión por elevación. El PP es un gran partido, ha explicado en su mensaje, y por lo tanto las polémicas son irrelevantes.

Ha sido, pues, la segunda intentona para reconducir una evidente crisis abierta y que curiosamente todos los medios de comunicación cercanos al Gobierno están silenciando de forma increíble, un claro síntoma de que la crisis tiene un calado mayor del que parece. En este sentido, hay que dejar constancia del enorme enfado que hay en el Partido Popular con Alvarez Cascos. Muchos no entienden las razones del "arrebato público y reiterado del ministro de Fomento contra la dirección del partido", otros reconocen que en todo este "culebrón" tiene que haber "gato encerrado", puesto que es la única forma de entender una reacción de estas caracteristicas.

El asunto, desde luego no es anécdotico. Responde, en parte, al nerviosismo generalizado por la incógnita de la sucesión del presidente Aznar, pero junto a eso hay que recordar que es la primera ruptura de forma pública y notoria de la disicplina interna del partido. Uno de los claros síntomas de que "hay más cera de la que arde" es que José María Aznar, en su segunda andanada, ha tenido que recurrir a los grandes argumentos de fondo de cualquier formación política: el PP es un gran partido admirado en toda Europa, la disciplina interna con la coherencia programática son los mejores tesoros de la formación política, como el PP solo hay uno y además permanece unido, etcétera.

Con todo esto, Aznar ha dado el segundo aviso, ahora tendremos que esperar para conocer la reacción de los afectados, pero no parece que lo que está ocurriendo sea una simple pataleta. Hay algo más y el tiempo nos lo irá enseñando. Mientras tanto, en el PP seguirán a medio camino entre el cielo y la tierra, como les ha pedido el propio presidente del Gobierno. De lo único que podemos estar seguros es de que esta historia no ha terminado.

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