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El PP ha dejado crecer a Zapatero

El Partido Popular ha tomado nota. Quizá un poco tarde, pero al final ha tomado buena nota. Así lo dicen las encuestas y así lo dice el estado de opinión que hay en la calle. Los confiados dirigentes del PP han dejado crecer al líder de la oposición hasta tal punto que Rodríguez Zapatero, con un inexistente programa electoral y con deficiente equipo, se ha colocado en una buena posición electoral, teniendo en cuenta que en los bancos azules del Congreso está sentado un Gobierno con una sólida mayoría absoluta.

No es casualidad, no es anecdótico que en las últimas reuniones de "maitines" del presidente Aznar con sus más íntimos colaboradores el comentario general haya sido que uno de los errores más importantes que ha cometido el PP en estos últimos meses ha sido despreciar a Zapatero. En los núcleos selectos de los populares se reconoce con cierto rubor: "Nos hemos equivocado pensando que Zapatero era un líder con fecha de caducidad". Y añaden: "Lo grave es que el Partido Socialista, con un programa deficiente y con permanentes tumbos en sus propuestas, nos está recortando en las encuestas más de lo que parece". Esta radiografía, esta aceptación pública de una estrategia equivocada, es la explicación de una auténtica cascada de ataques contra el líder socialista desde todos los ángulos y formas del poder popular: "un globo que se deshincha", "se le va la fuerza por la boca" o la recomendación de "que estudie economía" son algunas de las flores dedicadas estas ultimas semanas al candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno.

El PP ha caído en la cuenta de que con prepotencia en las formas, arrogancia en el fondo y actitudes timoratas ante las polémicas esta cediendo más terreno del deseado en pleno torbellino electoral. Los números y las cifras que nos ha dejado, por ejemplo, la última encuesta del CIS hay que leerlos con un doble sentido y con una complicada letra pequeña. Este estudio electoral indica que el PP y el PSOE tienen una diferencia en la intención de voto de casi cuatro puntos. Una distancia confortable a un año y medio de las elecciones generales, que no explica las razones por las que en el PP se reciben las encuestas con tanto nerviosismo. Una actitud, por lo menos, chocante cuando la situación en apariencia es tranquila, con una diferencia mucho más solvente que en las vísperas de las elecciones del año 2000.

Y es que quizá la realidad es otra muy diferente. Hay tres cuestiones abiertas que justifican muchas reacciones: las encuestas con las que trabajan en el partido del Gobierno son peores de lo que dicen y publican, han dejado "crecer" a Zapatero más de la cuenta y el PP mantiene abierto el interrogante de la sucesión.

El Partido Popular se ha dejado comer el terreno por una oposición sin programa alternativo. El Gobierno ha perdido pulso y decisión para afrontar decisiones y ha dejado atrofiarse su gestión política. Las distancias se recortan y han sido los propios populares con sus errores los que han alimentado la figura de Zapatero.

En el PP ya reconocen su error, ahora deberán tomar medidas sin improvisaciones de última hora. Aunque ciertamente hay un error que por su empecinamiento tiene difícil solución: el proceso elegido para la sucesión del presidente Aznar.

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