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De bar en bar

Todavía hay esperanza para las series españolas de ficción. A pesar de la crisis del pasado año, que se saldó con la caída de “Policías”, “Compañeros” y “Periodistas”, el género sigue vivo, aunque cojea. Esta semana se han estrenado dos nuevas: “La vida de Rita” en TVE y “London Street” en Antena 3. Además, ha vuelto “Hospital Central” en Telecinco. Las tres cadenas, como suelen hacer en una contraprogramación calculada para medir sus fuerzas, coincidieron en día, y casi en hora, para ver quién se llevaba el gato al agua.

La apuesta más fuerte es la de TVE. “La vida de Rita” está producida por “Tesauro”, con Hervé Hachuel a la cabeza, y cuenta con actores y director experimentados. La protagonista es Verónica Forqué, siempre risueña y con muchas tablas, sobre todo si la dirige su marido, Manuel Iborra, y la acompañan Juan Echanove, Pepón Nieto y una buena cuadrilla de secundarios. Todos ellos hacen lo posible y lo imposible para hacer personales unas situaciones que son deudoras de diálogos repescados de otras series. Rita, (Verónica Forqué), tiene un bar-restaurante que es un remedo de “Cheers”. Allí se habla de lo divino y lo humano, sobre todo de la relación entre los sexos y de los hijos. Rita tiene dos hijas, una de ellas tartamuda y rescatada de un orfanato, y Samuel (Echanove) y Cucho (Pepón Nieto) quieren tener descendencia con la primera que se acerca al bar. Se entiende que haya tanto interés por los niños porque, como corresponde a TVE, el 50% de la serie insiste en las escenas familiares de sofá, cocina y habitación. Tampoco faltan “morcillas” culturales en las que se mezcla poesía de microondas y referencias a pintores como Pollock y otras figuras del arte de vanguardia. El resultado es discreto y, como suele ser habitual, descansa en el tirón de los actores.

Antena 3 ha apostado, sin demasiada convicción, por “London Street”, una especie de “20 tantos” que tiene su escenario principal en otro bar, esta vez londinense, y se ocupa de jóvenes con más problemas que gracia. La producción de “Cartel” lanza guiños a “Los Ropper” y otras series de “pubs” de la esquina con risas enlatadas. Las escenas de casa tienen la pretensión de ser algo picantes y no se priva de meter a Norma Duval y otras caras del “famoseo” español para enganchar a una audiencia nocturna. El pastiche está servido, y no tardaremos mucho tiempo en ver cómo va dando saltos en la “parrilla” de Antena 3 hasta que cumpla su ciclo vital, que no será tan largo como el de las series que intenta imitar.

Con todo, no es mala noticia que se siga confiando en las teleseries españolas. Es un balón de oxígeno para actores, guionistas y directores que no están viviendo sus mejores momentos cuando la industria audiovisual de nuestro país se encuentra en horas bajas.

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