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El peligro del centrismo

El anuncio realizado por el Gobierno de que el presidente Aznar acudirá al Congreso de los Diputados para informar de la posición del Ejecutivo español en la crisis de Irak, llega en un momento en el que la ambigüedad del centrismo parecía amenazar la posición de España en este inminente conflicto. De pronto, hemos vuelto a percibir en el horizonte una cierta "huida" del presidente después de un comienzo claro. Al final, todo ha quedado en un simple amago y este anuncio del presidente Aznar nos devuelve a una situación que deberá ser la habitual mientras dure el posible conflicto.

El presidente del Gobierno, hasta la fecha, ha mantenido una clara posición en la lucha contra el terrorismo internacional. Incluso el pasado viernes recordaba después de la operación policial contra Al-Qaeda que cuando hablamos de la amenaza de ese terrorismo no estamos hablando de imaginaciones ni sueños, por lo que parece poco coherente que esquivara una comparecencia para informar ante el Congreso de los Diputados. Ahora con este anuncio, el presidente Aznar retoma el perfil que España debe mantener. El Gobierno español en este sentido debería ser consciente de que como en tantas otras cosas, los ciudadanos españoles quieren una posición clara contra el terrorismo internacional. La ambigüedad de un centrismo sin dirección, las componendas y los paños calientes, el intentar ser amigo de todos en estas cuestiones de carácter internacional no tienen ningún sentido. España puede jugar un papel claro y fuerte, no ya de apoyo a unos y a otros, sino de claro protagonismo en contra del terrorismo. En este terreno en el que nos vamos a mover en los próximos meses habrá que decir que de Aznar hay que esperar la claridad y los gestos políticos, enterrando definitivamente el mutismo y la parálisis de final de año.

No nos podemos olvidar de que Aznar, además de mantener una clara posición internacional, va a tener que gestionar la crisis de Irak de cara a la opinión pública española. Un presidente seguro, con mensajes dosificados pero claros y evitando "miedos" de los ataques demagógicos de la oposición, es el perfil que la mayoría de la sociedad española quiere de su jefe de Gobierno. Aznar puede salir fortalecido, de puertas adentro, del conflicto que se avecina siempre y cuando entierre el "centrismo de la nada" y recupere la personalidad que le dio la victoria en el año 2000.

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