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Argumento definitivo

Francia, potencia colonial empeñada estos días en contribuir al higiénico exterminio de población civil en Costa de Marfil, en comandita con los políticos locales y con la más exquisita aprobación de la silenciosa Europa, juzga inhumano derrocar a su tan respetable socio Sadam Husein. Es lógico: de Sadam cobra buenos dividendos la compañía petrolífera francesa Elf, que se las ha visto bastante tiesas ante los tribunales por soborno de los más altos políticos franceses. Al partido de Sadam (el Baaz, que fuera creado como sección árabe del Nacional Socialismo en los años dorados de Adolf Hitler), lo invitó siempre a sus congresos el partido de Chirac, partido hermano: ideales comunes de amor a la paz, creo que se llama a eso.

Rusia, nuevo nombre de la cosa bárbara que, bajo la marca URSS, generó el mayor exterminio ciudadano de la historia (en víctimas y perennidad, bastante superior al del nazismo), juzga antidemocrático el empeño estadounidense en derrocar al dictador iraquí. Rusia sí que sabe de democracia. Por eso, dice, respaldará el desinteresado veto francés. Es lógico: la Rusia de los viejos matarifes del KGB, hoy reciclados en sabia amalgama de mafia y poder de Estado, sabe muy bien cómo hay que hacer las cosas. Para ejemplo, Chechenia. Nada de ONU ni de adornos legales. De sus años de chekista, sabe Putin lo único importante: al que molesta, se le extermina. Rápida y masivamente. Y sin consultar a nadie. Sólo los débiles buscan apoyos institucionales. Y a los débiles se les pasa la cuenta y punto.

Rusia y Francia están en contra del derrocamiento del régimen genocida de Sadam. También Llamazares y Zapatero. ¿Hacen falta más argumentos a favor de una intervención militar rápida?

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