Las autoridades sanitarias de Estados Unidos deberían hacerle una advertencia muy seria al New York Times. Mi tensión se dispara cada vez que lo leo. Esta semana, el periódico de referencia exhibió con entusiasmo la Próxima Gran Moda Educativa Americana: clases de yoga en horario lectivo.
Según el reportaje titulado Menos deberes y más yoga, dice un director que odia el estrés, el director del Instituto Needham, en un barrio residencial de Boston, está fomentando la "reducción del estrés" a través de mejor respiración y estiramientos. El director, Paul Richards, que la última vez que apareció en las noticias logró que todo el país se burlara de él por abandonar la tradicional publicación del cuadro de honor, es parte Oprah, parte Deepak Chopra, parte Richard Simmons y todo pedagocháchara.
Según dijo al Times: "No es que esté intentando poner la cultura educativa patas arriba. Es muy importante proteger la parte que conduce al éxito. Tiene más que ver con llevarla a un lugar más sano". Y yo que pensaba que los directores de instituto debían hacer de la enseñanza, no de "llevar la cultura a un lugar más sano", su principal prioridad. Tonta de mí. Bienvenida a mi nueva pesadilla del Estado Niñera.
Ahora las clases de yoga son obligatorias para los alumnos de último curso del Instituto Needham. Con el fin de aliviar aún más el presunto peso que sobre los estudiantes tiene el exceso de deberes, Richards "ha solicitado a los profesores que programen el curso de modo que los chicos no tengan deberes en vacaciones y fines de semana". Justo lo que hacía falta para transformar a esos "uno de cada diez centros" que son ya considerados como "fábricas de estudiantes que abandonan sus estudios", ¿no? ¿Que no tiene éxito en clase? Dóblese como un puente, tómese cinco minutos profundos, respire lentamente y todo estará de maravilla.
¿Por qué detenerse en el yoga? ¡Abran paso al canto tántrico! Y oigan, la cábala ha hecho maravillas por Madonna. Y ya que estamos, ¿por qué no incluimos unas cuantas clases de hipnotismo y acupuntura? ¿Masajes con piedras calientes? ¿Poda de bonsáis? ¡Que ninguna técnica de relajación se quede atrás!
Algunos señalan a la trágica cifra de suicidios de estudiantes para justificar que se llene el horario lectivo de posturas de yoga. Pero los propios funcionarios admiten que las muertes no estuvieron relacionadas con el estrés. No importa. Richards las está empleando para forjar "un movimiento que haga retroceder al espíritu del superéxito que reina en los institutos de los barrios residenciales ricos en medio de la extrema competencia para poder ser admitido en la universidad". Parece ser que ahora hay más de 40 institutos y escuelas medias adoptando el programa de "relajación de estudiantes". Existe otro popular plan de estudios de yoga en California, Yoga Ed., que ha formado a 10.000 profesores en más de 100 centros repartidos por todo el país.
¿Y sabe qué descubrí tratando de enterarme si el yoga estaba en camino de alguna escuela cerca de mí? Que todos nosotros estamos pagando por esta estupidez. Yoga Ed., creado por la famosilla de Hollywood Tara Guber, está financiado con partidas procedentes de los presupuestos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y del Programa Federal de Educación Física Carol M. White.
Paso a paso, el culto a la mediocridad, el extremismo laicista y la demencia multicultural han infectado la educación pública norteamericana. En lugar de centrarse en lo básico y después enseñar a los alumnos a controlar y vencer su "estrés" a través de la disciplina personal, estamos eliminando hasta la última posible fuente de daño para sus egos:
- Las notas de los exámenes de matemáticas han caído en picado. Solución: sacar a Estados Unidos de las competiciones internacionales.
- Los estudiantes están suspendiendo. Solución: ocultar los cuadros de honor para que los alumnos poco aplicados no se sientan mal.
- A los alumnos de primaria no les gustan los ejercicios de gramática ni los exámenes de ortografía. Solución: deletreo creativo y matemáticas confusas.
- Las familias no saben gestionar su tiempo. Solución: menos deberes y más yoga.
"Muchos de estos chicos – pontifica el director Richards – están siendo secuestrados por la cultura". No es broma. Cuando el New York Times invitó a uno de los estudiantes de Richards a recomendar técnicas para reducir el estrés, acabó con esta sugerencia:
Vea un video corto de YouTube (siempre que no sea usted adicto). Las sorprendentes y con frecuencia divertidas hazañas de esta web son fuente de inspiración y con frecuencia te dejan con la sensación de: "¡Oye, yo quiero hacer eso!" Esto es una gran actitud frente al trabajo.
Mirar estúpidas hazañas en YouTube. Sí, eso hará maravillas por los logros de los estudiantes norteamericanos.
Los únicos que necesitan ahora mismo tratamiento para el estrés son los padres, hartos ya de tanta idiotez. Si cree que los pedabobos van a recuperar el juicio en algún momento, bueno, ya sabe, mejor esperar sentados.

