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Zoé Valdés

'Sharia Hebdo'

Charb, con su acostumbrado sentido del coraje, pensaba titular 'Sharia Hebdo' el próximo número de 'Charlie Hebdo', con otra caricatura de Mohamed en la portada.

Charb, con su acostumbrado sentido del coraje, pensaba titular 'Sharia Hebdo' el próximo número de 'Charlie Hebdo', con otra caricatura de Mohamed en la portada.

Una vez más, el terrorismo ha golpeado Francia. Dos hombres encapuchados asesinaron esta mañana a doce personas e hirieron a diez, cinco de gravedad, en los locales de Charlie Hebdo, uno de los diarios humorísticos más importantes de Europa. Entre los fallecidos se hallan cuatro de los mejores caricaturistas de este país: Charb, Wolinski, Cabu, Tignous. Sobre ellos tiraron primero, y luego se desató la masacre, donde murieron policías, guardaespaldas y el director de la publicación.

El país está consternado frente a semejante carnicería, y múltiples serán las manifestaciones de repulsa en diferentes ciudades en contra de este horror. Un horror reivindicado por terroristas de Al Qaeda, quienes salieron gritando "¡Alá es grande, Alá es grande!".

No hay derecho, no es concebible y de ninguna manera aceptable que actos sangrientos como estos aterroricen a la población. No hay derecho a que familias queden sumidas en el más absoluto dolor. No hay derecho; en nombre de la libertad de expresión, y de la libertad simplemente, no tenemos por qué afrontar tal acto de barbarie.

A Wolinski y a Charb los he conocido, he firmado libros junto a ellos en varias ferias, y todavía estoy bajo el shock de saberlos muertos. Esos hombres lo único que hacían era informar a través del humor y del arte. No es posible que estas cosas sucedan en pleno siglo XXI.

Charb, con su acostumbrado sentido del coraje, pensaba titular Sharia Hebdo el próximo número de Charlie Hebdo, con otra caricatura de Mohamed en la portada. Es la razón por la que he titulado esta columna con ese título, en su homenaje.

Precisamente se publica ahora la última novela de Michel Houellebecq, premio Goncourt, titulada Sumisión, donde el autor imagina a una Francia en el 2020 tironeada entre el Front National y un partido islamista, y finalmente con un presidente islamista. Algunos periodistas habían anunciado ya una novela controversial, otra más de Houellebecq, pero francamente creo que frente a lo que estamos viviendo este libro será un adelanto de lo que nos podría ocurrir si no acabamos de llamar a las cosas por su nombre, y si no acabamos de condenar ese islam que sólo pide sangre y muerte.

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