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EDITORIAL

La cesta de los pobres

El Gobierno es capaz de ofrecer cinco versiones sobre la misma estupidez en el transcurso de una mañana.

El Gobierno es capaz de ofrecer cinco versiones sobre la misma estupidez en el transcurso de una mañana.
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. | EFE

El intento de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, por implantar una especie de límite de precios de los productos básicos de la cesta de la compra topa en primer lugar con las diferentes versiones que sobre esa chapuza comunista se destilan desde el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. El disparate propuesto por Yolanda Díaz es de dimensiones descomunales, pero no mayores que las dispersión de un Gobierno descoordinado, desorganizado y que más parece una oposición inútil y destartalada que un Ejecutivo digno de tal nombre.

En pocas horas, la propuesta de Yolanda Díaz ha sido cuestionada cinco veces y por personajes tan dispares como Margarita Robles y Pablo Echenique. Y es que los desvaríos castristas de la vicepresidenta Díaz han tenido réplica hasta de sus propias filas, donde las aproximaciones de la ministra hacia determinados mayoristas son tenidas como una especie de desviación de la ortodoxia. En Unidas Podemos prefieren los asaltos fiscales a los supermercados y los cheques regalo para los amigos.

Sin embargo, la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, ha asegurado que la "idea" de Díaz es bien recibida, al mismo tiempo que el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, alertaba de los peligros de pactar con "determinados mayoristas" y la titular de Defensa, Margarita Robles censuraba que la ministra de Trabajo se metiera en competencias que no le corresponden y le echaba un capote al ministro de Agricultura, Luis Planas, el convidado de piedra.

El desatino es colosal. Pedro Sánchez ya no gobierna ni entre sus propios ministros, los del PSOE, que van a tientas y dicen lo que suponen que agradará al jefe. Pero es que Sánchez es directamente un misil extraviado capaz de decir una cosa y la contraria en la misma frase, un hombre al que no le preocupa en absoluta la inflación, obsesionado como está por las encuestas y por hacer de oposición a Núñez Feijóo. Este Gobierno ya demostró lo que daba de sí durante la pandemia y la crisis energética, la inflación y la invasión rusa de Ucrania han ratificado su peligrosidad. Ante cualquier problema, la respuesta de Sánchez y sus ministros contribuye a agravar la situación. Es un axioma.

Mientras millones de españoles sufren las consecuencias de la inflación y no llegan ni a mitad de mes, con un paro creciente y una actividad económica en grave riesgo, el Gobierno no se aclara sobre la última memez de una de las más reputadas dirigentes de la izquierda, Yolanda Díaz, la misma que está en un proceso de escucha. Las facturas de los suministros energéticos y la cesta de la compra se han convertido en problemas gravísimos para millones de personas y el Gobierno es capaz de ofrecer cinco versiones sobre la misma estupidez en el transcurso de una mañana. La incompetencia del Ejecutivo de Pedro Sánchez está empujando a millones de españoles hacia la más absoluta miseria. Y el futuro socialcomunista les depara largas colas en supermercados de capital extranjero que acepten los cheques expedidos por las autoridades socialcomunistas o que dispensen la cesta de los pobres, no más de dos por persona.

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