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Miguel del Pino

La familia en el mundo animal

El concepto de familia humana resulta multiplicado hasta la saciedad en el nuevo tratamiento legal previsto por el gobierno español.

El concepto de familia humana resulta multiplicado hasta la saciedad en el nuevo  tratamiento legal previsto por el gobierno español.
Neo, el orangután de Borneo de Bioparc Fuengirola, cumple su primer año | Europa Press

El concepto de familia humana resulta multiplicado hasta la saciedad en el nuevo tratamiento legal previsto por el gobierno español. Las comparaciones entre hombres y animales en temas de tal importancia son muy peligrosas y suelen conducir a conclusiones absurdas, pero a título de curiosidad vamos a revisar cómo funciona la familia en el mundo de algunos grupos animales.

Función biológica de la familia

Desde el punto de vista exclusivamente biológico, la familia en el mundo animal responde a la necesidad de cuidado y protección de las crías, si bien de modo secundario, en animales sociales; la unión de los diferentes estamentos familiares puede constituirse en vínculos esenciales de cohesión social.

Como consecuencia de lo anterior la familia viene a resultar especialmente importante para las especies cuyos desarrollos infantil y juvenil son lentos y prolongados. En este sentido nuestra especie produce crías especialmente desvalidas en sus largas infancia y adolescencia.

Es cierto que el concepto de familia presenta notable diversidad a lo largo de la escala zoológica, una diversidad tan compleja que resulta difícil de resumir. Nos limitaremos a recordar ejemplos curiosos de algunos de los tipos familiares animales.

Los tipos de familias animales

La familia parental está formada por ambos progenitores y sus descendientes. La colaboración entre el padre y la madre facilita notablemente la alimentación y la seguridad de las crías, ya que uno de los miembros de la pareja puede dedicarse a la búsqueda de alimento mientras el otro no se separa de ellas, protegiéndolas y dándoles calor cuando el aporte térmico resulta imprescindible.

La mayor parte de las aves nidófilas responde a este modelo de estructura familiar, pero no solo los pájaros se acogen al mismo; también funcionan así muchas parejas de mamíferos carnívoros, como los zorros del bosque mediterráneo.

La familia matriarcal, formada por la hembra y las crías, se presenta en algunas especies de mamíferos carnívoros, como los osos, cuyos machos se muestran agresivos con las crías si tienen encuentros con ellas. Las osas que salen de su refugio invernal acompañadas por sus oseznos tienen que evitar a los machos solitarios que tienden a matar a las crías para volver a aparearse.

Especial mención merece la familia matriarcal de los elefantes, en la que es una manada de hembras quien protege al pequeño y puede adoptarlo si la madre muere durante su crianza.

También se observa el fenómeno de la familia matriarcal en ciertos invertebrados depredadores como las mantis y algunas arañas. La ausencia del macho se debe a su necesidad de abandonar a su pareja después de fecundarla para evitar ser devorado por ella.

La familia patriarcal está formada exclusivamente por el macho y las crías; es un modelo menos extendido que el anterior; ofrece ejemplos muy curiosos, como el de muchas especies de anfibios.

Los anfibios respiran perfectamente el aire atmosférico cuando son adultos, pero necesitan el medio acuático para reproducirse, ya que las hembras ponen huevos de cubierta blanda que se desecarían rápidamente en el medio terrestre.

Muchos anfibios, como ranas y sapos, se trasladan a charcas y pozas para aparearse y hacer las hembras la puesta, pero un factor ecológico esencial es que tales medios acuáticos no se desequen antes de que las crías (renacuajos) hayan completado su metamorfosis. Los sapos llamados "parteros" (Género Alytes) solucionan esta dificultad por medio de la conducta paternal de los machos.

Las hembras de tales anfibios abandonan la charca nada más hacer la puesta, pero el macho adhiere a su dorso la masa gelatinosa que envuelve los huevos, y en caso de desecación puede trasladarse a otra, salvándolos. En estas familias paternales, donde la hembra desaparece recién realizada la puesta, el instinto paternal del macho suele extenderse a la protección de los renacuajos cuando eclosionan.

También ciertas familias de peces, algunos muy populares en el mundo del acuario doméstico como los "combatientes de Siam" (Betta splendens), presentan el modelo de familia patriarcal, ya que los machos construyen nidos de burbujas, expulsan a la hembra después de fecundar su puesta, y cuidan a los alevines protegiéndolos y ayudándoles a alimentarse.

La familia filial es el último ejemplo que consideraremos. Como su nombre indica está formada solamente por el conjunto de las crías, que no han llegado a conocer a sus progenitores.

Muchos peces, tanto fluviales como marinos, presentan fecundación externa. Las hembras hacen la puesta de huevos de manera masiva sobre el fondo, y los machos dispersan la freza sobre ellos. Tras la fertilización ambos se retiran o mueren extenuados, y cuando nacen los alevines se mantienen agrupados siguiendo un instinto que favorece su supervivencia por lo que se denomina en ecología "efecto de grupo".

En ocasiones estos grupos familiares de alevines se unen a otros próximos aumentando así sus posibilidades de supervivencia; se forman así los gigantescos grupos de peces llamados "bancos", de gran importancia económica por ser base de las principales pesquerías.

La familia humana

Propone nuestro gobierno hasta 16 formas de familia para nuestra sociedad humana. No se trata desde luego de un modelo "ecológico": en este caso no permitiremos a los supuestos progresistas utilizar esta palabra que tanto les gusta.

Hay que reconocer que en especies sociales como la nuestra, el concepto de familia se extiende a aspectos no exclusivamente relacionados con la defensa de las crías, sino que abarca también el fomento de los vínculos de fijación de la sociabilidad y la defensa de los grupos.

En cualquier caso, como los animales no reciben subvenciones ni pagan distintos impuestos tampoco necesitan tal diversificación masiva de modelos familiares. Decía el cantante brasileño Roberto Carlos "Yo quisiera ser civilizado como los animales". Yo me conformaría con tener al menos su sentido común

Miguel del Pino, catedrático de Ciencias Naturales

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