Menú
Miguel del Pino

Izquierda y ecologismo, un amor imposible

Para Clauser, Premio Nobel de Física, la obsesión sobre el cambio climático viene a ser "un capricho de ricos contra la economía de los pobres".

Para Clauser, Premio Nobel de Física, la obsesión sobre el cambio climático viene a ser "un capricho de ricos contra la economía de los pobres".
Protesta de Rebelión y Extinción, frente al Ministerio de Transición Ecológica (Madrid) el 17 de mayo de 2023 | Europa Press

La historia de los amores entre las izquierdas del mundo y la ecología, o lo que es igual, el nacimiento del ecologismo, se remonta a los años sesenta del pasado siglo, cuando los primeros accidentes de los barcos transportadores de petróleo provocaron las primeras mareas negras.

De hecho, puede marcarse como fecha del nacimiento del ecologismo político la contaminación provocada por el accidente del superpetrolero Torrey Canyon, que naufragó frente a las costas de Irlanda en 1967 provocando la primera "marea negra" de la historia.

La lucha contra la caza de ballenas fue el siguiente objetivo del recién nacido ecologismo. Las imágenes de los activistas de Greenpeace, organización ecologista internacional, se anuncian desde su nacimiento obstaculizando con sus barcos la trayectoria de los cañones arponeros japoneses y noruegos; tenían cierta aureola romántica y épica y todo aquello apenas se traducía en consecuencias sociales.

La invención de cartas supuestamente redactadas por "jefes indios", que reconvertían a los aguerridos y territoriales pieles rojas cazadores de bisontes en "pacíficos adoradores del planeta" tenían más de fantasías hippies que de panfletos ecologistas; los nuevos "guerreros del arco iris" parecían incapaces de influir en los intereses políticos y económicos del mundo. Pero…

Una supuesta verdad incómoda

Lo que era poesía más hippy que realmente ecologista, recibe un impulso gigantesco cuando, desde el mismísimo corazón del capitalismo, el vicepresidente norteamericano Al Gore trata de remover las conciencias del mundo y al propio tiempo de generar ingentes recursos económicos para sí mismo, con la consecuencia de amenazar el orden económico mundial afirmando que el clima de nuestro planeta está siendo alterado por la civilización industrial, y que se avecina un cambio climático de imprevisibles consecuencias.

Lo que pasó después ya lo sabemos. Los postulados de Gore motivaron las actuaciones de los llamados Paneles Intergubernamentales del Cambio Climático. La "verdad incómoda" se convirtió en "verdad oficial". Los países desarrollados se lanzaron a gigantescas inversiones sobre energías renovables y crearon ministerios especializados para preparar la gigantesca transición energética necesaria para satisfacer los exigentes postulados para la "supervivencia del planeta".

La obsesión de los gobiernos de los ricos para frenar el imaginario "Armageddon climático" amenazó no sólo sus economías, sino las de todo el mundo, especialmente las de los menos desarrollados. Por primera vez en la historia de la Ciencia fue abandonado el método científico, consistente en la demostración de las tesis previamente propuestas.

Había nacido un nuevo ídolo, muy exigente en cuanto a sus necesidades de sacrificios de todas clases incluyendo el bienestar de los pobres: se trataba del ordenador, una simple computadora capaz de digerir datos y proporcionar modelos previsibles, pero ¿fiables?

¿Cuáles son las fuentes de datos que se suministran a los superordenadores para que emitan sus modelos?

¿Se incluyen en tales datos todos los necesarios para que los resultados sean fiables? Por ejemplo ¿es sensato ignorar el vapor de agua existente en la atmósfera para fiarlo todo al efecto del dióxido de carbono industrial?

Si consideramos el dióxido de carbono como principal causante de un posible "cambio climático" ¿estamos distinguiendo entre el procedente de las combustiones industriales y el emanado a partir de los seres vivos?

¿Cuánto tiempo permanecen en la atmósfera el dióxido de carbono industrial y el biológico? ¿Tienen los dos igual duración en el medio atmosférico? ¿Se fijan de manera similar por los receptores biológicos y geológicos?

Siempre que, como profesor, he impartido cursos o másteres sobre estos temas he comenzado por el desarrollo lo más completo posible de los ciclos biológico y geoquímico del carbono en la naturaleza, porque muchas de las credibilidades ciegas de algunos de los fieles del "cambio climático" se basan en la ignorancia de tales ciclos; no hace falta decir que la mayor parte de los políticos figuran entre este colectivo de "poco informados".

Los supuestos consensos científicos se han venido apoyando en las dificultades para publicar que vienen sufriendo los científicos incrédulos, pero ya va siendo abrumadora la cantidad y cualificación de las voces que se oponen a considerar como un dogma de fe, más propio de una religión, lo que debe ser una cuestión científica.

También la bibliografía comienza a respirar libertad al referirse a este tema. Cabe destacar el reciente libro ¿Por qué lo llaman ciencia si es otra cosa?, del catedrático de Geografía Física de la Universidad de Zaragoza Don José Carlos González Hidalgo.

En este sentido cabe destacar la declaración de John Clauser, Premio Nobel de Física por sus trabajos sobre la interrelación de fotones en movimiento. Para tan eminente científico la obsesión sobre el cambio climático viene a ser "un capricho de ricos contra la economía de los pobres".

Precisamente por eso la izquierda, que dice tener las mejores intenciones de cara al bienestar de los menos favorecidos económicamente, debería considerar que su idilio con el ecologismo es un "amor imposible".

Miguel del Pino, catedrático de Ciencias Naturales

Temas

En Tecnociencia

    0
    comentarios