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Pedro de Tena

Mujercitas sanchistas

Sus actuaciones y declaraciones abonan la convicción de que hay muchísimas mujeres inteligentes y valiosas, pero no están en este Gobierno.

Sus actuaciones y declaraciones abonan la convicción de que hay muchísimas mujeres inteligentes y valiosas, pero no están en este Gobierno.
(De izq a der) La ministra de Economía, Nadia Calviño, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz y la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, conversan a su llegada este miércoles al pleno del Congreso de los Diputados en el que se debatirá la primera jornada del debate de totalidad del proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2023. EFE/Javier Lizón | EFE

Están las de Louise May Alcott, que, para algunas de la progresía son la quintaesencia del machismo euro-anglosajón y para otras más evolucionadas contienen la fuente de inspiración de un cierto feminismo débil. Pero no me refiero a ellas, sino a otras mujercitas, a algunas de las sanchistas. Hay muchas y variadas que, con el negocio del antimasculinismo por bandera, son incapaces de darse cuenta de qué es una conducta política indecorosa. Por si acaso, aclaro que indecoroso no tiene que ver esencialmente con el sexo, sino con la dignidad personal, con un comportamiento íntegro y socialmente estimable.

Pero, ¿cómo puede admirarse a unas "mujercitas" que se afanan en ofrecer espectáculos lamentables para cualquier inteligencia sintiente media siendo como son Ministras del Gobierno de España? No me lo explicaba hasta que leí a Baltasar Garzón, perdonen lo imperdonable, cuando se refería a una "línea del horizonte" que era el trato que recibían las mujeres en otras partes del mundo, en su caso, partes islámicas.

De hecho, refiere el caso de una mujer, la "chica de Qatif" (Arabia Saudí) que, tras ser violada, fue condenada a recibir 90 latigazos. Luego, tras su apelación, a otros 200 más. Uno de los países que cita es Irán, el Irán financiero de Pablo Iglesias y de Irene Montero si tenían gananciales. Se quejaba el exjuez de la insensibilidad europea ante tamaña inhumanidad.

Y entonces, me pregunté que cuántas veces había escuchado yo hablar a las superministras del gobierno Sánchez de la situación infame de las mujeres en otros países. De las de Vox sí que hablan, para mal, y de las, antes, barbies del PP, según. Pero, ¿y de las que son declaradas legalmente inferiores en países en los que aún la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre a efectos cuantitativos judiciales, entre otras perrerías? No recuerdo ninguna vigorosa y aguerrida.

Eso sí, en otros campos sus actuaciones y declaraciones son tan abundantemente indecorosas que abonan la convicción de que hay muchísimas mujeres inteligentes y valiosas, pero que no están en este Gobierno. Daré algunos ejemplos. Empecemos por la Vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, que hace poco nos demostró a todos en directo que hace más calor al sol que a la sombra de un árbol, termómetro teledirigido en mano. Quedé conmocionado por su descubrimiento científico y me juré proponerla, si el tiempo me lo permite, para el Premio Nobel. Sopesen, ya en serio, si tal experimento obedece a una conducta decorosa, séase mujer u hombre u lo que sea.

Sigamos por la "Vicepresidenta cuarta" del gobierno, Irene Montero, ministra de Igualdad cuyas peripecias de incoherencia ética han amenizado las redes sociales a lo largo de años. Por ceñirnos a su última función, recuerden que hace días se reunió, otro más, su Comité de crisis para tratar el tema de los 42 asesinatos de mujeres, 12 más que el año anterior por tales fechas, a pesar de disponerse de 100 millones de euros adicionales para prevenirlos. ¿Dio explicaciones? Se quitó de en medio y dejó a sus fámulas el marrón de dar la cara. De la suelta de violadores o rebaja de sus penas, ni hablamos. Trato indecoroso a toda una nación y, especialmente, a sus mujeres.

Lo de la Vicepresidenta primera, Nadia (que no es el femenino de Nadie aunque lo parezca) Calviño resulta, si no sorprendente, al menos un tanto borde. Como saben, decía dedicarse hasta hace poco a la Economía, esa tragedia popular que ha visto mermar bolsas y haciendas, que ha certificado que la inflación devora el sueldo en los hipermercados o tiendas para desavíos, que el precio de los combustibles se ha disparado, que el del aceite de oliva ya anda cerca de la luna y que lo que antes se compraba con un salario o una pensión media, ahora es de lujo. Y en medio de este lío para la supervivencia, con la deuda externa reventando y los fondos de la UE en busca y captura, anuncia que se larga y que lo arregle Rita. Es como lo de los que a la hora de pagar una convidá se van a hacer pipí hasta que escampe la factura. Muy de decoro no parece.

Hemos dejado para el final a Yolanda Díaz, la Vicepresidenta segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social, que ha torturado todas las estadísticas que ha podido para vender la burra de que ha sido la mejor ministra del ramo en la historia mundial (si los hechos no concuerdan, peor para ellos). Lo suyo ha sido espectacular por lo políticamente indecoroso. ¿Cómo es que una Vicepresidenta en funciones, que obedece lo que le encomienda el Presidente, se va a Bruselas a reunirse y "dialogar" con un prófugo de la Justicia española en vez de proceder a su detención como exige el Código Penal en vigor? En este caso, el suceso es más que indecoroso y Yolanda Díaz debería dimitir de inmediato, o ser cesada ya, porque ha humillado a toda una Nación y a su Justicia. ¿O es que cumplía órdenes?

Y de nuevo, con más perdón, me iluminó Baltasar Garzón. Pedro Sánchez, como el rey de Arabia Saudí que perdonó los 200 latigazos extras a la chica de Qatif, trata de aliviar los "efectos psicológicos" que tendrían los latigo-ceses en las ministras aunque sea evidente que sus conductas son nacionalmente indecorosas o, ¿para que no se advierta que, tras ellas, está su mano meciendo la cuna?. Mujercitas sanchistas del siglo XXI. De los hombrecitos, que haylos, nos ocuparemos otro día.

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