
Sí, ya sé que las teorías deben abarcar a todos los hechos que se amparan bajo el problema que quiere explicar y resolver. Sé que podría elaborarse una teoría de los caraduras. Pero este caradura al que me refiero es tan grande, tan desinhibido, tan descarado (sólo le queda de cara lo duro), tan cínico, tan contumaz, tan evidente para cualquier ser inteligente, que necesita una teoría especial, como su relatividad absoluta.
Me inspiraré para ello en el gran humorista y escritor venezolano Laureano Márquez con el que tuvimos el gusto de coincidir, vía Internet, en el encuentro de los amigos de Res Hispánica en el Monasterio de El Escorial. (No confundir Res Hispánica con reses hispánicas, animales más que brutos, mucho más que las cabras, y sin luces, alguno de los cuales parece que dijo haber estudiado entre los muros de tan sagrado recinto de la Hispanidad, una desgracia).
Uno de sus trabajos se titula Del caradurismo y otros demonios. En ese artículo, Laureano (suerte, carajo, para todos los venezolanos este domingo, amigo) dice:
"El caradura puede ejercer su desvergüenza conscientemente. En este caso también necesita un ingrediente moral: un fin superior. Hitler culpó a otros del incendio del Reichstag, pero lo hizo por la ‘superioridad’ de su ‘raza’, que para él era lo esencial". Es su único error. Nuestro caradura nacional no tiene fin superior, ni ingrediente moral, salvo el seguir en el machito todo el tiempo que pueda aprovechando el principio de Peter, que casualidad, y su nivel de incompetencia.
Este caradura al que nos referimos es de tal calaña que, si resumimos con nuestro amigo venezolano los 11 principios de la propaganda de Goebbels, le vienen como anillo al dedo.
- Establecer un único enemigo. (Ultraderecha, fachas, o Susana Díaz, según el ámbito)
- Reunir diversos adversarios en una sola categoría. (Eso mismo)
- Culpar al adversario de los propios errores. (Siempre y con mala uva)
- Hacer de cualquier cosa intrascendente una amenaza grave. (Su amor, recuerden)
- Asumir que las masas no son inteligentes y pueden ser manipuladas con engaños hábiles y que creerán cualquier cosa que se les asegure con determinación. (Pero a veces…)
- Entender que la propaganda debe ser simple, de pocas ideas, fácil de captar para el alma primitiva a la que le resulta mejor verlo todo en blanco y negro. (Exacto)
- Crear elementos de distracción permanente, para decirlo en criollo, trapos rojos de forma que la gente tenga la mente ocupada en ellos y no sé de cuenta de la miseria que padece.(Nacho Cano, por ejemplo, o el novio de Isabel Díaz Ayuso)
- Armar falsedades a partir de la unión de muchas medias verdades. (Esto no le resulta fácil, vaya)
- Acallar la expresión de todo aquello de lo que no se tenga respuesta coherente y creíble. (Lo está intentando. Ojo, Cebrián)
- Fomentar odio a partir de criterios primitivos (todo el que no le hace la ola es un canalla, hasta Felipe González)
- Crear sensación de unanimidad, de que el que piensa como el poderoso, piensa como piensa todo el mundo. (Para eso tiene a Conde-Pumpido y a otros sicarios).
Y añade, el gran Laureano, que sabe tela porque está superMadurado: "Si últimamente algo de lo descrito le suena familiar, seguramente es que algún cínico caradura se ha atravesado en su camino. Se reconocen fácilmente porque al escucharlos uno siente la sensación de que han perdido la razón y por otra cosa: huelen a azufre". A demonio, aclaro, aunque no haría falta. Huelen fatal.
El caradura es capaz de casi todo daño sin remordimiento alguno y es un catedrático en doble moral, en doble lenguaje, en doble valoración de una misma conducta. Esto es, si el adversario es testigo en un procedimiento judicial, tiene que dimitir inmediatamente. Pero si es el caradura el que tiene que declarar como testigo, lo de dimitir ya no vale. Da igual que las hemerotecas y las videotecas lo proclamen a los cuatro mil vientos.
Sí, que sí. Que Pedro Sánchez, un caradura modélico, se atrevió a preguntar a Rajoy, un memo solemne, que no le respondió a estas cositas que recordamos:
- ¿Usted se ha preguntado cuál es el marco de principios éticos que estamos exponiendo como nación ante el mundo con su declaración ante los jueces? ¿Lo que se va a escribir hoy en Europa con nuestro presidente declarando en los tribunales? ¿Lo que se va a publicar en los medios de comunicación internacionales? ¿La imagen que está proyectando de España? ¿El coste institucional de esta imagen?
- ¿Usted se ha preguntado el alto precio reputacional que están teniendo que pagar todos los ciudadanos y ciudadanas manteniéndose usted como presidente?
- ¿Cree usted que puede representar debidamente los intereses y la imagen de España en los foros europeos e internacionales tras su declaración de hoy?
Tiene huevos. Fue un 26 de julio de 2017. Ahora, el 30 de julio de 2024, veremos declarar a este caradura ante un juez instructor con su mujer investigada, uno de sus amigos imputado, el rector de la Complutense imputado, su hermano bajo máxima sospecha de varios delitos, un exministro con tráfico de mascarillas, otro con koldismo agudo, media cúpula del PSOE andaluz condenada y ¡medio amnistiada! por sus secuaces, etc, etc, etc. Pero no dimitirá ni la oposición le obligará a dar cuenta de todo en el Congreso. Por eso es y seguirá siendo un caradura. No tenemos perdón de Dios.