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Emilio Campmany

Los visitadores de Begoña

Evidentemente, Gómez puede reunirse con quien quiera. Pero, en este caso concretísimo, los españoles tenemos derecho a una explicación.

Evidentemente, Gómez puede reunirse con quien quiera. Pero, en este caso concretísimo, los españoles tenemos derecho a una explicación.
Begoña Gómez. | EFE

María Jesús Montero dice que habría que dejar fuera del rifirrafe político a Begoña Gómez porque no es política. Se le podría preguntar por qué no le hizo esa misma advertencia a su jefe cuando éste decidió acusar al hermano de Isabel Díaz Ayuso, que tampoco se dedica a la política. Y lo hizo, además, no ya sin pruebas, sino incluso después de que el hombre fuera escrupulosamente investigado por dos fiscalías durante meses y resultar que no hubo nada censurable en su conducta. Pero, si Begoña no es política, ¿por qué va a Ferraz a celebrar las victorias electorales de su marido? El hermano no sale al balcón en Génova cuando Ayuso gana elecciones, una detrás de otra.

María Jesús Montero también dice que el trabajo de Begoña Gómez exigía reunirse con empresarios y que nada de extraño hay en que se viera con Hidalgo y Aldama. Es probable. Nadie lo discute y no se trata de prejuzgar nada. Evidentemente, Gómez puede reunirse con quien quiera. Pero, en este caso concretísimo, los españoles tenemos derecho a una explicación. La esposa de nuestro presidente estaba al cargo de una cosa que se llamaba Africa Center, del Instituto de Empresa. Globalia, la empresa dirigida y asesorada por los visitadores, apenas tiene que ver con las actividades del Instituto en el continente ¿Por qué se celebró aquella reunión? ¿Para hablar de qué? Se dice que de dos negocios que nada tienen que ver, ni con Globalia ni con la esposa del presidente ni con el Instituto de Empresa ni con África. Y resulta que son dos empresarios implicados en una trama corrupta del PSOE, partido del que es secretario general su marido. Y encima, la empresa representada por ambos fue poco después rescatada por su marido con seiscientos y pico millones de euros. A lo mejor la visita no estaba relacionada con esto y resulta que todo es fruto de la casualidad y hay una inocente explicación que despejará todas las dudas. Pues que nos la den porque, sea como sea, tenemos derecho a saberlo ya que el dinero que recibió la empresa de los dos visitadores es nuestro y al que lo dio, su marido, lo pusimos nosotros donde está para que lo administrara con la diligencia de un buen padre de familia.

Como siempre pasa en España, alguien ha abierto un corte en la tubería que lleva las aguas negras de la política al fondo del mar, lejos de la nariz de los ciudadanos, y la rendija se va poco a poco convirtiendo en grieta y la grieta en amplia vía por donde se escapa la pestilente porquería que de golpe y porrazo todo lo invade. Y salen los comisionistas como las cerezas, enredados unos con otros. Y los empresarios y los políticos corruptos, igual. ¿Se llevará la riada de agua fétida a Sánchez? Es posible. ¿Lo hará antes de que se apruebe la amnistía? ¿Qué amnistía?

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