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Pablo Planas

Los catalanes, ese "grupo étnico"

La raza catalana es el derecho de autodeterminación al segundo cubata en la comida de Navidad de los Aragonès, de los Pèrez y de los Martìnez.

La raza catalana es el derecho de autodeterminación al segundo cubata en la comida de Navidad de los Aragonès, de los Pèrez y de los Martìnez.
Silvia Orriols. | Archivo

Años y años de escuela catalana, adoctrinamiento mediático y manipulación de la historia, entre otros factores, han implantado en Cataluña la creencia de que los catalanes son la raza más depurada de la tierra, en plan superarios. La semana pasada fue noticia en la región la alcaldesa de la localidad de Ripoll (de donde salieron los autores del atentado islamista del 17 de agosto del 17), Sílvia Orriols. Lidera el partido Aliança Catalana, una formación separatista de extrema derecha. La formación aspira a entrar en el parlamento catalán en las próximas autonómicas, aunque ninguna encuesta seria le da más de tres puntos.

Da mucho que hablar que el estratega de este partido que compite con el Junts de Puigdemont por el votante independentista ultra sea un primo carnal de Pere Aragonès, Jordi Aragonès, lo que da pie a la interpretación de que Aliança Catalana es un torpedo de ERC en una de las líneas de flotación de Junts, el partido heredero de Convergencia.

A la pregunta de qué es el pueblo catalán, Orriols dijo en el circuito catalán de TVE que "bueno, es una identidad, una nacionalidad, somos un grupo étnico". "Somos una etnia que compartimos una singularidad, que compartimos una misma historia y pues unos mismos valores, una misma ética, ¿no? Por tanto, somos un pueblo diferenciado del resto", aseguró también. ¿Racista? ¿Supremacista? ¿Lo siguiente? Nadie ha reclamado la intervención de la fiscalía o la aplicación de la ley de partidos. Y es que Aliança Catalana es independentista.

Además, lo que sostiene con pasmosa mirada de terraplanista convencida la alcaldesa de Ripoll es algo que han dicho Oriol Junqueras (que se sentía más francés que español), Pujol (deconstruyendo al hombre andaluz emigrante en Cataluña) y Quim Torra, el de los castellanohablantes como "bestias con forma humana", entre otros muchos. La raza catalana es más vieja que la de Sabino Arana.

Mucho más desapercibidas que las de Orriols han pasado las declaraciones de un ciudadano gerundense que dice que se ha "exiliado" en Suiza para que no le metan en la cárcel por el caso del Tsunami. Este hombre, de apellido Campmajó, manifestó en la radio del conde de Godó que "cuando dicen que al frente de Tsunami estaba fulanito, no tienen ni idea de qué va, y en parte lo entiendo, porque en España no se puede entender nada sin que haya alguien que les mande".

Ahí es nada. Ese individuo es de los que creen que el hombre español es un infrahumano, un bípedo escasamente vertebrado, un despojo que necesita ser pastoreado, carne de cañón. Nadie ha protestado. Cero reprobaciones. Lo que dice Campmajó está dentro del canon "democrático" de Cataluña, donde ese "grupo étnico" tan genuino y tan diferente al ser hispánico.

Ni la lengua, ni el Barça. La raza catalana es el derecho de autodeterminación al segundo cubata en la comida de Navidad de los Aragonès, de los Pèrez y de los Martìnez.

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