Menú

Una Cataluña ingobernable que puede llevarse a Sánchez por delante

La victoria de su propio partido ha hecho que ni siquiera su voluntad de arrastrarse ante sus socios le garantice su supervivencia al frente del Gobierno de la Nación.

El resultado de las elecciones catalanas celebradas este pasado domingo deja un panorama diabólico en el que cualquier combinación para formar Gobierno supondría de forma inmediata la voladura de la actual legislatura española. Aunque Salvador Illa ha obtenido una amplia victoria en votos y escaños, lo que le faculta para intentar la investidura como presidente de la Generalidad en primera instancia, la necesidad de llegar a un acuerdo con el bloque independentista para sumar los apoyos necesarios esteriliza a priori cualquier posibilidad de que el exministro de Sánchez se convierta en el próximo presidente catalán.

Como es bien sabido, la política interna de Cataluña tiene una derivada inmediata en clave nacional porque así lo decidió Sánchez cuando negoció su propia investidura. Por tanto, cualquier decisión en el ámbito regional catalán tiene repercusiones directas y muy importantes en la mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno de España, cada vez más precaria. La dependencia de Sánchez de sus socios separatistas es tan determinante que todo su futuro político depende de seguir satisfaciendo sus demandas, cada vez más disparatadas.

Nada preocuparía al inquilino de La Moncloa si pudiera seguir entregando cheques sin fondos al separatismo a cambio de seguir en el poder, pero la victoria de su propio partido en Cataluña ha hecho que ni siquiera su voluntad de arrastrarse indefinidamente ante sus socios le garantice su supervivencia al frente del Gobierno de la Nación.

Hasta el pasado domingo, la estrategia política de Sánchez ha sido sacrificar a su partido a cambio de mantener el Gobierno, un suicidio colectivo que los sanchistas han aceptado a cambio de mantener ellos también sus cuotas de poder personal. Es muy posible que intente lo mismo con el PSC, pero está por ver que los socialistas catalanes acepten también inmolarse y hacer presidente a Puigdemont tan solo para que Sánchez pueda sacar sus leyes adelante en el Congreso de los Diputados. En última instancia, el PSC ni siquiera rinde obediencia formal al PSOE, lo que estrecha todavía más el margen de maniobra de los fontaneros de Sánchez en unas negociaciones que se antojan, ya de salida, imposibles.

Pero es que ni siquiera el sacrificio de Salvador Illa ante el fugado Puigdemont garantiza que Sánchez siga en el Gobierno de España, dada la rivalidad exacerbada (no exenta de odio personal) entre los separatistas de Junts y ERC, que podría desembocar en una venganza de los de Junqueras en la Carrera de San Jerónimo.

A expensas de lo que vaya ocurriendo hasta el día 10 de junio, fecha tope para la constitución del parlamento catalán, la posibilidad de una repetición electoral que clarifique la situación política en Cataluña no es una eventualidad que pueda descartarse; más bien todo lo contrario. Está por ver si Sánchez aprovecha el momento para adelantar él también su reválida en las urnas o nos sorprende con otra pirueta política suicida a las que ya nos tiene acostumbrados.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj Durcal