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EDITORIAL

Esquilmar España para hacer presidente a Illa

La operación sanchista para seguir ganando tiempo en el poder socava la igualdad de financiación de todos los territorios.

El Gobierno social-comunista anunció este pasado jueves su propuesta para otorgar a Cataluña un trato "singular" en materia de financiación. La encargada de hacer público el anuncio fue María Jesús Montero, responsable de Hacienda, que ya ha emprendido negociaciones con el bloque separatista catalán para comprar la presidencia autonómica a Salvador Illa a cambio de una financiación a la carta que se instrumentaría, en su mayor parte, a través una quita de la deuda con el Fondo de Liquidez Autonómico que, en el Caso de Cataluña, es de dimensiones colosales.

La operación sanchista para seguir ganando tiempo en el poder socava la igualdad de financiación de todos los territorios establecida en la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas, para otorgar a Cataluña un trato fiscal a la carta a través de un pacto bilateral. Pretexta la vicepresidenta Montero que la comunidad catalana seguiría estando entre las quince autonomías del régimen común, pero esa circunstancia sería solo una anécdota sin el menor significado porque, si el plan de Sánchez sale adelante, Cataluña contará de hecho con un sistema establecido de manera bilateral a imagen y semejanza de las dos comunidades con financiación singular, País Vasco y Navarra.

Las comunidades gobernadas por el Partido Popular protestaron inmediatamente ante este agravio comparativo, uno más, al que Sánchez quiere someterlas para mantener los apoyos parlamentarios que le permiten seguir gobernando. No en vano, las principales damnificadas por este nuevo programa de privilegios financieros a una región son las demás autonomías del régimen común y muy especialmente Madrid, que no recurrió al FLA por tener sus cuentas saneadas.

También las comunidades gobernadas por los socialistas han comenzado a manifestar su escándalo por esta nueva rendición del PSOE ante los grupos separatistas, cuyos votos pretende comprar con el dinero de los ciudadanos de otras regiones, incluidas las que gobierna su mismo partido. Esa ha sido el núcleo de la protesta de Emiliano García-Page, convertido en el portavoz de los socialistas españoles que no soportan el papelón al que Sánchez ha sometido a su partido. Pero estos alardes mediáticos, destinados más bien al consumo de la militancia, no parece que vayan a hacer mella en el Gobierno social-comunista, dispuesto a robar al resto de españoles para que los separatistas catalanes le concedan a Sánchez gracia de hacer presidente de la Generalidad a Salvador Illa. Algo que, por cierto, aún está por ver.

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