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Anna Grau

Milei explicado a un progre

Como al presidente argentino le acaben saliendo los números, muchos presuntos defensores de la justicia social van a quedar en evidencia.

Como al presidente argentino le acaben saliendo los números, muchos presuntos defensores de la justicia social van a quedar en evidencia.
El presidente argentino expuso un discurso muy técnico en el que exhibió sus conocimientos de economista. | Libertad Digital

Es fácil convencer a una persona española de izquierdas de que el presidente de Argentina, Javier Gerardo Milei, es un ultra y un energúmeno. No se suelen ver estilos como el suyo a la diestra del espectro político. Determinadas retóricas o son "zurdas" o ponen los pelos de punta. Se puede gritar "Palestina libre del río al mar" (= carguémonos el Estado de Israel) pero no "viva la libertad, carajo". Clonar a tu perro cuatro veces y ponerle los nombres de tus economistas libertarios de cabecera es indicio de estar loco o "drogado" (sic), pero llamar "saco de mierda" (también sic) a un periodista no obsta para ser ministro. De izquierdas, claro.

Dicho por una persona que no comparte ni mucho menos cada aserto de Milei, por ejemplo sobre el calentamiento global, o el aborto (tema en el que me parece bastante menos liberal que conservador): a lo mejor comete un error garrafal la izquierda si se cree su propia propaganda y no mira la realidad a la cara. Y la realidad es que la amenaza que Milei supone para determinadas familias políticas no es su verbo encendido ni su motosierra afilada. Es la calculadora. Como al presidente argentino le acaben saliendo los números, muchos presuntos defensores de la justicia social van a quedar en evidencia.

¿Sube la ultraderecha o baja la fe en la socialdemocracia? Mucho ha llovido desde Bretton Woods, y el paraguas institucional, que nos sale carísimo y cada vez cubre menos. Muchos impuestos. Muchísimos. Pocos y malos servicios. ¿El sistema de pensiones? Una estafa piramidal. ¿La Sanidad pública? Hoy no hay camas de hospital, mañana sí. ¿La Educación pública? Cuando no queda otro remedio. ¿Defensa? Que la pague Estados Unidos. ¿Los funcionarios? Demasiados. ¿La macroeconomía crece? Será por fuera de los alquileres y de la cesta de la compra. Y suma y sigue.

Suerte tienen algunos de que este es el país del hidalgo del Lazarillo de Tormes, que salía a la calle hurgándose los dientes con un palillo para ocultar que no había comido. A nuestras clases medias les da vergüenza reconocer que llevan décadas empobreciéndose. Y a los ya pobres de solemnidad, les "mola" más decir pestes de los empresarios que de los malos gobiernos.

Ser de izquierdas al estilo europeo es un lujo que muchos ya no se pueden permitir. Aunque, vistos los resultados de las elecciones del pasado 9 de junio, parece que cada vez más gente empieza a ser consciente de ello.

Ahora la cuestión es si sustituimos un populismo por otro, un fraude por otro, un contrato social vacío por otro, o si alguien de verdad se arranca con soluciones. No hay tanta diferencia entre la gente que votó en masa a los del 15M y a Pablo Iglesias antes, y a Alvise Pérez ahora. La cuestión es qué les diferencia a ambos de los que en Argentina han votado a Milei.

En toda la América Latina hace tiempo que vienen enfrentándose a las crisis sin el colchón de las clases medias. A lo mejor por eso Europa puede aprender más de ellos que ellos de nosotros, aunque en el colmo de nuestra exquisita arrogancia (perdonen que me dé vergüenza llamarlo imperialismo…) nos guste pensar lo contrario. Si ha habido quien ha justificado todos los excesos bolivarianos alegando que Venezuela venía de unos niveles de injusticia y de corrupción insoportables, ¿por qué se extrañan de que la Argentina se revuelva como un animal herido contra la zarpa kirchnerista y quiera probar otra cosa?

De todas las "provocaciones" de Milei, ninguna tan cargada de peligro como esta: "dejé de ser socialista en cuanto aprendí economía". Ojo, que esto no lo dice cualquiera. Lo dice un catedrático de Macroeconomía, Economía del Crecimiento, Microeconomía, Teoría Monetaria, Economía Monetaria, Teoría Financiera y Matemáticas. ¿Que a lo mejor algún máster o cátedra se lo han regalado? Sea. Pero es que además trabajó como economista senior en el banco HSBC, como economista jefe de una de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones creadas por Carlos Menem, fue asesor del Estado argentino en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), miembro del B20 —instancia consultiva del sector empresarial en el G20—, del Grupo de Política Económica de la Cámara de Comercio Internacional y del Foro Económico Mundial. Trabajó como ejecutivo de riesgos en el holding que tiene a cargo 35 de los aeropuertos de Argentina. Etc.

¿Bestia parda capitalista y ultraliberal, o buen conocedor del percal? Pronto lo veremos. Si Argentina acaba en otro corralito, o depauperada como la Venezuela de Maduro, con la gente muriéndose y matándose por las esquinas, los socialdemócratas europeos, suban o bajen, podrán seguir encantados de haberse conocido. Si en cambio Milei consigue que su sistema funcione mejor que el nuestro, ¿entonces qué? ¿Quién será el ultra?

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