
"Las actividades de ejercicio y alerta en curso en Egipto pueden ser a una escala algo mayor y más realistas que los ejercicios anteriores, pero no parecen ser preparativos para una ofensiva militar contra Israel". (Central Intelligence Bulletin (CIB), 5 de octubre de 1973). "Damasco está redesplegando algunas de sus fuerzas terrestres en la zona de los Altos del Golán… Para el normalmente cauto presidente sirio una aventura militar ahora sería suicida, y así lo ha manifestado". (CIB, 6 de octubre de 1973). Cincuenta años antes de la masacre terrorista del 7 de octubre, Egipto y Siria lanzaron a sus fuerzas armadas en una ofensiva sorpresa contra Israel. La guerra del Yom Kipur —el día más sagrado para el pueblo judío— comenzó a las 14 horas del 6 de octubre de 1973.
Las citas anteriores corresponden a los boletines de inteligencia que la CIA emitió el día previo y en el del ataque. Son parte de una colección de documentos desclasificados en septiembre de 2012. Información necesaria para comprender la complejidad de la toma de decisiones en situaciones críticas. Donde la recopilación de datos y la inteligencia son piezas de un rompecabezas que en ocasiones no consiguen despejar la incertidumbre.
En las jornadas previas al Yom Kipur, los analistas de la Dirección de Inteligencia creyeron que la inferioridad militar árabe impediría un ataque. La ofensiva sorprendió a los responsables políticos estadounidenses e israelíes. No se exploró la posibilidad de que Sadat y Hafez al Assad pudieran ir a la guerra —incluso a riesgo de perder— para lograr objetivos políticos. "Según una autopsia interna, el análisis de la CIA se vio obstaculizado por ideas preconcebidas sobre las capacidades militares árabes, la sobrecarga de información, el modelado de actores racionales y el pensamiento de grupo".
El pasado 18 de junio, el Telediario 1 informaba de un documento según el cual "dos semanas antes (del 7 de octubre) los servicios de inteligencia israelíes ya conocían al detalle las intenciones de Hamás, que incluían ataques a puestos militares y el secuestro de decenas de personas". La corresponsal de RTVE en Jerusalén, Almudena Ariza, da credibilidad a la filtración y va un paso más allá al implicar al primer ministro: "Netanyahu no ha asumido ninguna responsabilidad". Durante los 106 segundos (una eternidad en televisión) que dura su relato, se muestran escenas de violencia contra manifestantes en Jerusalén, soldados avanzando por ruinas "desoyendo a Naciones Unidas" y unas mujeres con velo llorando. El pack antisraelí completo. El supuesto informe se conoció al día siguiente de la disolución del Gabinete de Guerra por la salida de dos de sus seis integrantes. Pero esto no lo dice la corresponsal.
Tras el 7 de octubre, la campaña de intoxicación contra Israel ha discurrido por dos líneas argumentales: Hamás era un producto sionista para debilitar a la Autoridad Palestina y las Fuerzas de Defensa (FDI) sabían lo que iba a suceder. El 30 de noviembre de 2023, el New York Times titulaba: "Israel conocía el plan de ataque de Hamás hacia más de un año". Afirma que "funcionarios israelíes obtuvieron el plan de batalla —cuyo nombre en código es ‘Muro de Jericó’— más de un año antes de que ocurriera, pero lo descartaron por considerarlo más allá de las capacidades del grupo terrorista". El NYT no establece una responsabilidad directa de las autoridades: "no está claro si fue revisado por políticos de alto nivel, incluido el primer ministro".
La periodista de RTVE sí señala a Netanyahu, al reprocharle que no "ha asumido ninguna responsabilidad". Es la única que lo hace. El enviado de Tele5, que también compra la mercancía averiada, reconoce que "no sabemos si Netanyahu conocía ese informe". El 15 de enero de 2024 Almudena Ariza fue nombrada corresponsal en Jerusalén; para esas fechas el presidente Pedro Sánchez ya se había convertido en un "personaje hostil a la nación judía". La señora Ariza actúa como una activista que defiende las políticas del Gobierno.
La cadena israelí KAN11 conoció de la existencia del documento. Con el título "Entrenamiento detallado de incursiones de extremo a extremo" fue compilado por la Unidad 8200. Describe entrenamientos realizados por unidades de élite de Hamás en los que practican incursiones a puestos militares y kibutzim, secuestros de soldados y civiles y las instrucciones sobre cómo retenerlos en la Franja de Gaza. Acciones similares a las que, según el New York Times, sabían las FDI un año antes ¿Deberían haber actuado contra las unidades terroristas identificadas en esos informes? ¿Preventivamente?
¿Por qué el gobierno israelí no actuó anticipándose ante al menos una advertencia de inteligencia conocida? se preguntan los autores del informe ¿Qué salió mal? Tres hipótesis sobre el fracaso de los servicios de inteligencia, publicado por The Modern War Institute de West Point. El documento cita a Amos Yadlin, ex jefe de inteligencia militar israelí: "el paradigma que condujo a este fracaso catastrófico fue el de que Hamás se había vuelto moderado. Que se sentía responsable ante dos millones de personas en Gaza, que estaba reconstruyendo, preocupándose por el bienestar de los habitantes de la Franja. Que tenía un discurso responsable. Gran error".
Se subestimaron las capacidades de Hamás y, añaden los autores, "es posible que calculasen que no emprendería tal ataque en parte porque Israel estaba brindando incentivos económicos para la paz". Y señalan "un posible culpable": el sesgo de confirmación (confirmation bias), que lleva a los analistas de inteligencia a "subvalorar o ignorar la evidencia que contradice un juicio inicial y valorar la evidencia que tiende a confirmar evaluaciones ya realizadas". Ponen como ejemplo una investigación de CNN que analizó vídeos de propaganda e imágenes satelitales que mostraban el aumento de la actividad en múltiples campos de entrenamiento de Hamás en Gaza durante los últimos dos años. Preguntado, un portavoz de las FDI afirmó que los hallazgos no eran "nada nuevo". Esto sugiere que los analistas israelíes vieron lo que habían visto antes: "un entrenamiento que no anticipaba un evento catastrófico", concluyen los autores. Del mismo modo que los informes de la CIA negaron un riesgo de guerra ante la concentración de tropas egipcias y sirias en octubre de 1973.
"¿Es el enemigo? Esto… le quería preguntar una cosa ¿ustedes van a avanzar mañana?". Las decisiones ante un conflicto no son un chiste. No se explican con teorías conspirativas, ni manipulaciones señalando culpables por la corresponsalía de La Moncloa.