
Desgraciadamente es casi imposible prevenir la aparición en España de brotes del virus Crimea-Congo, como así ha sido este verano. Conocer al agente causal y recordar las formas de evitar sus efectos, que pueden ser mortales para el hombre, son deber obligado para quienes divulgamos Ciencia y Salud.
El agente de la enfermedad es un nairovirus de la familia Bunyaviridae, su nombre científico dirá muy poco a los que no son especialistas en microbiología, pero sepamos al menos que los médicos lo conocen perfectamente.
Se trata de una zoonosis: se llama así a las enfermedades que tienen como origen un animal y que desde esta fuente pueden pasar al hombre. Generalmente este tipo de patologías tienen un depósito, al que se llama reservorio, en un animal silvestre que mantiene vivo en su organismo al patógeno, en este caso el virus al que nos referimos.
Frecuentemente entre el reservorio y el hombre hay un intermediario, que suele ser un artrópodo picador que transporta el patógeno en su sangre. Considerando su intervención ya podemos establecer el ciclo: Reservorio –artrópodo intermedio– hombre.
Se ha divulgado mucho sobre esta enfermedad, que puede alcanzar casi un cuarenta por ciento de mortalidad en el hombre al comportarse como uno de esos virus generadores de fiebres hemorrágicas; digamos que no existe vacuna, ni para el hombre ni para los animales que pueden actuar como intermediarios al ser susceptibles de recibir la picadura de las garrapatas, que digamos ya que son el vector intermediario.
Pero no todas las garrapatas son culpables, sólo transportan el virus las del género Hyalomma, género que comprende parásitos algo más pequeños que las garrapatas más abundantes, las del género Ixodes, las que una vez desarrolladas, en general sobre el perro y algunos animales silvestres muy conocidos, parecen semillas de ricino (Ixodes ricinus), no es esta especie, pero tampoco vamos a detenernos en la identificación, la prevención debe actuar contra todas las garrapatas.
Digamos simplemente de Hyalomma que es una garrapata más plana, de patas más largas y anilladas, y también, como Ixodes, provista de caparazón duro.
El reservorio y los transmisores
Los nairovirus del tipo Crimea-Congo se encuentran en latitudes inferiores a los 50º, de manera que su aparición en zonas como la Península Ibérica, o en Crimea, una de cuyas primeras apariciones en Europa dio origen a su nombre, se explica por haber sido transportado desde sus áreas tropicales nativas; las aves migratorias son el principal responsable de este fenómeno.
Si las garrapatas Hyalomma son portadoras del virus, está claro que su transmisión a los animales se produce por su picadura; se trata de parásitos permanentes al menos durante largas temporadas en las que permanecen fijadas sobre su huésped: no tienen cabeza, sino cefalotórax, una pieza única que comprende cabeza y tórax unidos, cuya parte anterior incluye las piezas bucales que se clavan firmemente, y sólo pueden ser extraídas si se trabaja con una pinza haciéndola girar como un sacacorchos. No intentemos arrancar al parásito simplemente tirando de su cuerpo, porque, aunque lo lográramos, seguramente no conseguiríamos desprender las piezas bucales, que quedarían enquistadas.
Los veterinarios disponen de pinzas especiales para el desprendimiento de garrapatas fijadas a nuestros perros, cuando acudimos a su consulta con ellos.
La enfermedad en el hombre
Es grave, y la fiebre generada por el nairovirus requiere tratamiento hospitalario, grandes medidas de seguridad contra el contagio al personal médico, y, aunque no existe vacuna, algunos nuevos medicamentos antivirales comienzan a despertar esperanzas, así como también lo hacen los primeros indicios de éxito en la preparación de vacunas, a partir de ratones de laboratorio.
Sólo nos queda la recomendación de que si salimos al campo en zonas posiblemente afectadas por la presencia de garrapatas Hyalomma lo hagamos bien protegidos, con ropa adecuada que no deje zonas de nuestra piel al descubierto, como los pies, los tobillos o las piernas. También es importante que el color de la ropa sea claro, para hacer más fácil la detección de cualquier garrapata presente.
En cuanto a los animales domésticos, con especial referencia a los perros, y a los cazadores que salen al campo acompañados de ellos, recordamos la importancia de revisarlos detenidamente al volver, para eliminar todo parásito presente; los collares anti-parásitos son bastante eficaces, y la protección puede ampliarse con lociones, pipetas y baños: en este sentido el mercado de los productos veterinarios está muy bien surtido.
Finalmente recordemos que, ante la falta actual de vacunas contra este virus, y ante la limitación de los medicamentos con que combatirlos, la prevención viene a ser nuestra mejor arma defensiva por el momento.
Miguel del Pino, catedrático de Ciencias Naturales