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Señor Sánchez, se le ha caído otra mentira

Falso testimonio en los prolegómenos de no testificar. Colaborador a tope, sí. Sólo alguien con el talento de Sánchez para el enredo es capaz de semejante prodigio.

Falso testimonio en los prolegómenos de no testificar. Colaborador a tope, sí. Sólo alguien con el talento de Sánchez para el enredo es capaz de semejante prodigio.
Sánchez abandona el Congreso con gesto abatido tras perder otra votación | EFE

El de Pedro Sánchez es un caso extraordinario de resiliencia frente a la verdad, de resistencia contra la sinceridad. El presidente del Gobierno es de los que miente más que habla, un ejemplo para los aficionados a las mentiras, para los refractarios a la verdad, para todos aquellos que no le dicen la verdad ni al médico.

El hombre envió una carta al juez Peinado en la que afirmaba: "Es mi voluntad, como no puede ser de otro modo, colaborar con la Administración de Justicia, siempre en el marco del estricto cumplimiento de la Constitución Española y la Ley que a todos nos vinculan y que son la máxima garantía de nuestro Estado de derecho".

Pues bien, esa pomposa voluntad de colaborar con la Administración de Justicia y cumplir la Ley que a todos nos vincula se tradujo en una breve conversación con el juez en la que sustancialmente Sánchez afirmó que se acogía a la dispensa del artículo 146 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que libera de la obligación de declarar en un procedimiento judicial a parientes y parejas de los encausados. Fue un trámite breve, seco y en el que por dos veces Sánchez mostró su deseo de no prestar testimonio.

El audio trascendido este lunes refleja que la situación era tensa y que el presidente estaba nervioso. Tal vez por eso dijo no conocer al empresario Carlos Barrabés, otro de los imputados en el caso Begoña Gómez. La negativa contrasta con unas declaraciones públicas previas del propio Sánchez en las que elogiaba encendidamente al grupo Barrabés y con la testifical en la que el empresario afirma que coincidió con el presidente un par de veces en sus visitas a Begoña Gómez en la Moncloa. O sea que hay una probabilidad ciertamente alta de que Sánchez no sólo sepa quién es Barrabés sino de que se puedan considerar como mínimo conocidos.

Así que se le cayó otra mentira, una más. Falso testimonio en los prolegómenos de no testificar. Colaborador a tope, sí. Sólo alguien con el talento de Sánchez para el enredo es capaz de semejante prodigio. Claro que le avala una trayectoria impresionante que comienza antes incluso de presentar una tesis doctoral que no escribió ni tampoco leyó. Estamos ante un artista de la trola, un as del bulo, un fenómeno del infundio. Don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, marido de la catedrática Begoña Gómez, que no conoce de nada a Barrabés y que desea acogerse al derecho que viene reconocido en la ley. Claro, claro, el mismo que colabora con la justicia sirviéndose de la abogacía del Estado y de la Fiscalía para acosar al juez que investiga a la pichona.

Todo en orden. Aquí no hay nada que ver. Circulen.

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