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Una apología del terrorismo en 'El País'

No nos dejemos confundir de nuevo por la retórica izquierdista de que hay un terrorismo malo y otro bueno.

No nos dejemos confundir de nuevo por la retórica izquierdista de que hay un terrorismo malo y otro bueno.
Hassan Nasrallah. | EFE

Ni siquiera en los años de plomo del terrorismo de ETA, los periódicos afines al brazo armado de la extrema izquierda nacionalista vasca se hubiesen atrevido a publicar un artículo en el que se dijese que el Estado español trataba de reducir a ETA a "una mera organización terrorista, sino que es también la mejor armada de Europa y un movimiento social especialmente consagrado a la población euskaldún". Pues es lo que ha hecho El País –cada vez más un combinado de Pravda, Egin y Al Jazzeera– con un artículo en el que se subraya la "obra social" de la banda terrorista Hezbolá, blanqueando a los criminales islamistas con la construcción de hospitales y escuelas. Hasta recogen la basura. Es decir, que son una mezcla de Josu Ternera, Pablo Escobar y los Soprano. La autora del artículo trata así de presentarlos con la máscara de un Robin Hood que mira al desierto de la Meca en lugar de al bosque de Sherwood, pero así no hace ella misma sino situarse al lado de los que han tratado de justificar el terrorismo, de Jean Paul Sartre con los crímenes estalinistas a Toni Negri respecto a la violencia proletaria.

Se plantea la autora del artículo si es un grupo terrorista o un movimiento de resistencia. La trampa retórica consiste en tener que elegir, decantándose la periodista, apoyada en los habituales "expertos" con síndrome de Estocolmo, por el noble término "resistencia", dejando caer, además, que terroristas, lo que se dice terroristas, son los israelíes (culpables para toda esta tropa antisemita del imperdonable pecado de no dejar que los exterminen sin plantar cara). En realidad, la respuesta es obvia: Hezbolá es un movimiento de resistencia contra la civilización y a favor de la barbarie, contra la democracia y a favor de la tiranía, contra la razón y a favor del fundamentalismo. Tan terroristas como Escobar era un narcotraficante y la Mafia una organización criminal.

En el artículo de El País se maquilla a ETA diciendo que es una milicia-partido y que ha ganado elecciones. Sí, como ganaba elecciones y era más que una milicia el partido nacional-socialista de Hitler. En 1933 también había serios y pedantes expertos que afirmaban cosas del jaez de que "Hezbolá es un actor pragmático y racional, que toma decisiones muy meditadas". Los expertos que consulta El País deben de haber conseguido sus títulos en un Máster semejante al de Begoña Gómez en la Complutense.

Además de tratar de compensar sus actividades terroristas y genocidas antisemitas como si Hezbolá fuese una combinación social y humanitaria islámica de la Media Luna Roja con el París Saint Germain, en El País se han olvidado mencionar lo más demoníaco de Hezbolá. Porque incluso en el mal hay grados. Los de de Hezbolá se van a ir de cabeza a lo más profundo del Averno de Dante. Porque han relatado diversas víctimas que los terroristas chiíes también se dedican al tráfico de personas y a la esclavitud sexual. Nada sorprendente porque también Hamás usó el terrorismo sexual durante el ataque a Israel del año pasado. Esos hospitales y escuelas por los que El País aplaude a Hezbolá están financiados con el tráfico de drogas y la esclavitud sexual.

Entre los expertos que ha consultado el periódico progre de Madrid no está Makram Rabah, de la Universidad Americana de Beirut, que, como sí recoge The Free Press, refuta toda la apología de los terroristas islamistas de El País con una sencilla y demoledora aclaración: "La cúpula de Hezbolá se esconde tras una fachada de piedad".

No nos dejemos confundir de nuevo por la retórica izquierdista de que hay un terrorismo malo y otro bueno. No nos dejemos arrastrar por el blanqueamiento de terroristas vinculados a la extrema izquierda y/o al antisemitismo. No nos dejemos seducir por los cantos de sirena de que la violencia política está justificada por una torticera concepción de la "justicia social".

Hezbolá es un peligro aún mayor que Hamás para Israel. Pero por lo misma razón es una amenaza mucho más grande contra los propios musulmanes, sobre todo las mujeres, homosexuales y cualquier persona islámica que no esté a favor de las dictaduras, la violencia y la barbarie, de los opositores chíies a las víctimas suníes. Por extensión, el resto del mundo. Lo que hacen los medios occidentales que tratan a estos terroristas como "resistentes", "milicianos" y otros eufemismos, por no hablar de "justicieros sociales", no solo perjudica al único Estado de derecho de Oriente Próximo, como es Israel, sino que supone un llamamiento a extender su presunta "guerra santa" a todo el mundo. Lo que nos advierte que Israel no solo está luchando por su existencia como país y como democracia liberal, sino que es un dique que nos protege a Europa.

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