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Zapatero es el canon de Sánchez

En nombre de la democracia abstracta y universal, destruyen la concreta y particular.

En nombre de la democracia abstracta y universal, destruyen la concreta y particular.
El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. | EFE

No deberíamos despreciar las palabras de Zapatero por duras que sean para el ciudadano medio. Al contrario, deberíamos nutrirnos de ellas, claro está, sabiendo que somos capaces de asimilar el jugo venenoso que llevan adentro. Lo que no mata, sí, engorda. Porque Zapatero es el canon actual de la política española, debemos tomarlo muy en serio. Nadie desprecie a este personaje como algo menor. Nadie pase de largo sobre las cosas que dice y hace. No nos dejemos vencer por la rabia y el rencor que provoca el personaje. Nadie lo niegue por enemistad. Del enemigo mucho se puede aprender. Zapatero apareció en el Ateneo de Madrid, una institución casi al entero servicio del comunismo bolivariano de Sánchez, y nuestras compañeras de esRadio consiguieron sacarle unas declaraciones que ya dan la vuelta al mundo. Son importantes, sí, porque definen con precisión la política del gobierno de Sánchez. En verdad, tienen que ser analizadas, estudiadas y asumidas como el canon de la política socialista.

Zapatero respondió con precisión sobre su intervención en el secuestro de Edmundo González Urrutia en la Embajada de España. "He participado", dijo, "en la tarea de facilitación" para que el líder opositor venezolano pudiera salir de Venezuela.

Ha sido, como todo el mundo sospechaba, el gran protagonista, el mediador puesto por Maduro, para descabezar a la oposición venezolana. Zapatero ha defendido su oficio ejecutor y, además, ha despreciado a todos sus críticos: "No contestaré a quién opine o valore sobre mi concreta participación" en la salida de González Urrutia a España, nada más y nada menos, que el ganador de las elecciones venezolanas. Él simplemente ha ejercido con diligencia y precisión su oficio: "facilitar" al máximo la salida del enemigo número uno del criminal Maduro.

¿Cuál ha sido la justificación dada por Zapatero para actuar de "mediador"? La respuesta dada es clave para entender a este sujeto y a su principal heredero: Sánchez. Zapatero ha apelado a abstracciones para justificar su acción. Ha hablado de la reconciliación de los venezolanos, de la paz universal, y cosas así. No quiere entrar en lo concreto. No discute ni rechaza calificar el asunto como secuestro. Menos quiere entrar en el debate que muchos países, por ejemplo, Países Bajos, han iniciado ya sobre el papel secuestrador que está desempeñando el Gobierno español… Lo concreto, la historia real de millones de venezolanos en el exilio, las actas que demuestran la derrota de Maduro, en fin, nada que sea concreto le interesa a Zapatero.

Desprecia con la chulería del tirano, del criminal, lo real. Todas las justificaciones de Zapatero, como las de Sánchez, son siempre "abstractas". Esas abstracciones, sí, las máscaras modernas de la vieja soberbia del tirano, definen y determinan el gran asesinato que estos dos sujetos están llevando a cabo de la política española, o sea, en nombre de la democracia abstracta y universal, se destruye la concreta y particular. Han convertido la vida política en un lodazal de abstracciones. La postulación abstracta de la libertad y la paz universal es el subterfugio para cometer las mayores atrocidades de la historia. No quieren en modo alguno reconocer que el hombre no es nada si le quitan el plural. El hombre es, como dijera el poeta Paz, los hombres. O sea el hombre Zapatero, mientras viva, será menos hombre, mientras no se atreva a escuchar lo que dicen los hombres de verdad. Esos que protestaban en las puertas del Ateneo con un grito desgarrado: "Zapatero al servicio del criminal Maduro".

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