
A nuestro presidente del Gobierno le habían prometido un posado con Anne Hathaway que habría sido el punto culminante de su carrera política, ese exacto instante en el que se alcanza la cumbre del Olimpo, momento previo al descenso suave o abrupto hacia la inevitable decadencia. Anne Hathaway. Poca broma. Una estrella de Hollywood. De natural crédulos, los medios habían comprado el "dato" de que nuestro Sánchez y Hathaway compartirían espacio y tiempo en una gala para darle al presidente un premio de la ONU por fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. Hasta ahí todo normal. Y en adelante también porque hablamos de una actriz y de Hollywood. Allí como aquí, el gremio artístico se abraza a las causas más siniestras, pero siempre hay excepciones. Anne Hathaway es una de ellas.
Plantón histórico, revolcón estratosférico, ni rastro de Hathaway. Nuestro presidente debe estar hecho trizas. En lugar de una foto con Anne Hathaway, a la sazón embajadora honorífica de la ONU, tiene una con la directora ejecutiva de ONU Mujeres, la diplomática jordana Sima Sami Bahous, que no es poca cosa pero tampoco lo mismo.
Otra mujer con la que en principio no se va a fotografiar nuestro presidente es con la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum. En un gesto sin precedentes, el Gobierno de España ha decidido no enviar a nadie a la toma de posesión de la mandataria mexicana en respuesta a la negativa de esta a invitar a Su Majestad el Rey Felipe VI. Que el Gobierno de Sánchez defienda al monarca es lo nunca visto y no cuadra para nada con el desempeño hasta el momento presente del presidente del Gobierno y sus ministros.
Claudia Sheinbaum alega que el Rey no está invitado a su toma de posesión porque no ha pedido perdón por los supuestos agravios de la colonización. El típico delirio de los idiotas latinoamericanos, las mamarrachadas de Chaves, Maduro, López Obrador y el resto de la patulea de Puebla. Lo mismo que dicen en España los Iglesias, Monedero, Errejón, Belarra, Díaz y demás, además de muchos socialistas. De ahí que el anuncio de que el Gobierno no va a enviar a nadie a la ceremonia de Sheinbaum apeste a fiasco a lo Hathaway. Lo de la señora Sheinbaum es el 1 de octubre. Quedan demasiados días aún como para que Yolanda Díaz no se plante en México con su colega Colau para celebrar lo de la hermana Claudia. Y Zapatero, salvo que tenga algo que joder en nombre de China o Venezuela, seguro que está en primera línea en la ceremonia.