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Sánchez, con Irán, Hamás y Maduro

Y el caso es que hubo un tiempo en que la política exterior de España era una cuestión de Estado.

Y el caso es que hubo un tiempo en que la política exterior de España era una cuestión de Estado.
Pedro Sánchez junto al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en una imagen de archivo | Europa Press

Un día después del ataque de Irán contra Israel, el Gobierno de España no ha emitido señal alguna de condena. Que los ayatolas que asesinan a mujeres por enseñar el cabello hayan lanzado un ataque masivo contra la población civil de Israel no suscita reacción alguna entre nuestras autoridades diplomáticas, mucho más interesadas en agradar a los infames clérigos iraníes que a la única democracia de la zona, el Estado de Israel. De hecho, uno de los componentes del conglomerado antijudío mundial es el Ejecutivo socialcomunista de Pedro Sánchez.

Como se recordará, Sánchez acudió raudo y veloz a Israel pocos días después de las matanzas y secuestros terroristas de Hamás de los que se van a cumplir un año, pero no para mostrar el apoyo del pueblo español al israelí, que había sufrido un zarpazo sin precedentes desde la II Guerra Mundial, sino para exigir a Israel que no adoptara represalias contra los terroristas. Semejante gestión "diplomática" le valió la felicitación de Hamás, circunstancia que no parece haber afectado la higiene del sueño de nuestro líder.

Entre las víctimas de los terroristas había ciudadanos españoles, una joven sevillana con doble nacionalidad que cumplía el servicio militar, un ciudadano vasco casado con una mujer chilena y algunos otros con orígenes y raíces familiares en España. Pero eso no conmovió a las autoridades socialistas, que pusieron todo su empeño en denunciar la supuesta desproporción de la respuesta israelí.

Está claro con quién está el Gobierno de Sánchez. Israel bombardea las posiciones de los terroristas de Hezbolá en el Líbano y eso suscita la condena de España y una movilización para extraer a los ciudadanos españoles que así lo requieran. Irán bombardea Israel y el Gobierno calla. Como si en Israel no hubiera ciudadanos españoles que pueden morir bajo los ataques de los ayatolas.

Es lo que hay. Lo mismo que en Venezuela. Un Gobierno decente habría roto relaciones con Caracas tras el pucherazo de Maduro, esa especie de payaso que acaba de inaugurar la "Navidad" bolivariana con casi tres meses de adelanto. Ya con una cierta perspectiva, queda meridiano que si el Ejecutivo no ha roto con el régimen chavista es porque personajes como el siniestro Zapatero son cómplices de aquel pucherazo. Y el caso es que hubo un tiempo en que la política exterior de España era una cuestión de Estado.

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