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Los Simeone: un hijo dando la razón a su padre

El coraje de Giuliano Simeone demuestra que el Atlético, cuando quiere, puede.

El coraje de Giuliano Simeone demuestra que el Atlético, cuando quiere, puede.
Los Simeone: un hijo dando la razón a su padre. | Cordon Press

Pertenencia. Eso es el apellido Simeone en el Atlético de Madrid. En padre y en hijo. Eso es lo que aporta Diego Pablo y también Giuliano. Y yo no necesito más para seguir creyendo en el ciclo de Simeone como técnico rojiblanco. Así de claro. El día que vea morder y correr al equipo de Simeone, como en la segunda parte de ayer ante el Leganés, y no sacar los partidos diré, el primero, que el Cholo debe irse. Mientras siga viendo que cuando muerden son un equipo totalmente diferente al que se pasea muchas veces, les exigiré a ellos y al Cholo, a los 2, pero nunca señalando al profesor cuando los alumnos no han estudiado.

Cada partido del Atlético consolida mi opinión. A las pruebas me remito. Podemos buscar mil excusas, sin embargo, cuando los rojiblancos son intensos, difícilmente les ganan o les superan. A eso me agarro. Y no es un clavo ardiendo. Es una realidad que, por desgracia, arde continuamente sin que nadie le ponga remedio.

Ni sistema ni leches. Por supuesto que hay que jugar, tener trabajado el equipo y encontrar el camino, porque esto va de jugar y no solo de correr sin sentido, pero el sendero del Atlético es el coraje y corazón de Giuliano en el 2-1 o el de Julián en el 3-1. Peleando y comiéndose el césped hasta ganar el balón. Si te la quitan, insistes. Si el balón se va largo, te tiras al suelo. Si eres defensa y tienes que subir para asistir en un gol, haces como Witsel en el empate. Si el centro es muy medido haces como Griezmann, te lanzas con todo a rematar y golpe o gol, pero dejándose la vida. O si la pelota se te queda atrás usas el tacón o lo que sea para marcar, cosa que hizo Sorloth en el 1-1. Coraje y corazón, señoras y señores. Cuando vea ambas cosas en el campo y la cosa no funcione, ok, fin de ciclo del Cholo. Eso sí, quiero ver lo primero antes de berrear lo segundo.

Lo vuelvo a repetir: el camino del Atlético de Madrid es lo que hizo Giuliano. Ir a por el balón, no esperarlo. Morder, comerse el césped y recuperar un balón tirándose al suelo. Eso es el Atlético de Madrid. Ni 4-4-2 ni 5-3-2 ni nada. Lo que hizo Giuliano Simeone es lo que sigue dando la razón a su padre. Y contagia. Se puedo ver ante el Leganés. Cuando alguien pone coraje y muerde el verde, el resto se activa.

El problema es que con el 0-1 se volvió a señalar únicamente al banquillo en vez de señalar a Simeone y a los jugadores. Porque, no se olviden de algo, ellos juegan. Mejor o peor dirigidos. Con mayor o menor acierto en las decisiones del jefe. Pero juegan ellos y tengo la sensación, por enésima vez, que debajo del paraguas del Cholo se vive muy bien y muy seco. Sigo pensando que se están eliminando excusas hasta el día que se mire a los que juegan al fútbol. Id eliminando culpables. Morata, por ejemplo. El Profe Ortega. El borde del escudo, que es amarillo o azul. La cuesta de la pretemporada. El sol. La noche. El calor. Koke. Simeone. Y así siempre. Señalando a los mismos con la misma cantinela aprendida. Compro que el partido de Koke ayer no fue nada bueno, eso es indudable, pero tampoco fue bueno el de Riquelme. Correa tampoco estuvo acertado. Griezmann fue de menos a más. Sorloth marcó un doblete que por suerte tapó un partido de dudas. Está bien y es necesario exigir a un jugador como Koke, sin embargo, no se puede, como siempre, personalizar todo en él y en Simeone.

Dicho todo esto sigo preocupado por el Atlético de Madrid. Sigo viendo al equipo y a Simeone perdidos viendo cómo acoplan todas las piezas. El problema es que le pedimos al Cholo continuidad en los onces y tampoco lo va a poder hacer con jugadores como Barrios. Pablo es ahora mismo indiscutible en el centro del campo del Atlético, pero se ha vuelto a lesionar. Toca de nuevo tirar la moneda al aire con De Paul y sostener el medio con Gallagher y Koke. Igual pasa con la defensa. Lenglet, KO, como Le Normand. Solo quedan sanos Witsel y Giménez. Así es muy complicado repetir onces o, como mínimo, hacer pequeñas variaciones. Eso sí, en ataque hay que pedirle al Cholo que junte lo máximo posible a Julián, Sorloth y Griezmann. Que lo extraño sea ver a los tres separados, no juntos, porque si estando aún lejos de su mejor nivel en rendimiento y asociación, los tres suman 10 goles, 3, 3 y 4, respectivamente, qué será de este Atlético cuando empiecen a entenderse. Cholo, deben jugar. Son muy buenos. Los tres. Sin excusas. Tienen que jugar juntos.

En conclusión, la victoria no tapa otro partido deficiente del Atlético. Hay que exigirles mucho más. Muchísimo más. Al Cholo y a los jugadores. Pero sí tapa las ganitas de muchos de echar sal en la herida. Eso sí lo tapa. Sobre todo porque los había que estaban celebrando incluso que el 0-1 del Leganés había sido en un fondo sur vacío por la sanción. Por cierto, si revisáis los tuits de los grandes defensores de la antiviolencia, ya sea Alegrías, Uribes o periodistas, no veréis nada sobre el homenaje de San Mamés este finde a un alpinista pro ETA. Queda claro que su odio al Atlético va más allá de la antiviolencia o de, por ejemplo, ETA. Hasta ese punto hemos llegado.

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