
Hasta hace poco tiempo estaban más solos que la una. Pero la cosa ha cambiado. Ahora siguen siendo, naturalmente, solitarios, personas que saben disfrutar de sí mismos, pero abiertas al mundo. Son solitarios, sí, solidarios. Uno vive en el Norte y el otro al Sur, pero les une la soledad compartida, fraterna. Gracias a ellos empezamos a tocar la esperanza. Esa señora rescatada de la fatalidad. Algunos la llaman libertad. América tiene presente y también futuro. ¡Cómo no alegrarse del triunfo de Trump y cómo no festejar todos los días a Milei por la Argentina que está construyendo!
Felicitó Milei a Trump por su triunfo. Hablaron once minutos por teléfono. Una parte de la conversación se la reveló el mandatario argentino a su amigo, Alejandro Fantino, periodista, filósofo y, desde la época de la Tertulia de los Catedráticos, seguidor de Dieter Brandau. O sea, Fantino es creíble. No es, improbable lector, un cualquiera como el que ahora les escribe. Fantino es hombre de bien. Quedó impresionado y lo contó en su programen en el canal Neura Media. Intentaré reconstruir el cuento de Fantino, aunque nunca alcanzaré la gracia de ese bellísimo castellano que utiliza un filósofo argentino, o sea un filósofo, para describir que se dijeron durante once minutos Milei y Trump.
Vamos al lío, mientras me imagino a Fantino releyendo la Filosofícula, de mi admirado Leopoldo Lugones. Fantino, Ale para los amigos, después de comerse una "garrapiñada" que no guerra-piñada, decidió contar en su programa la charla, o mejor, una parte de la conversación que tuvo Milei con Trump. La felicitación del argentino al yanqui es tan interesante como la respuesta de Trump.
El diálogo con silencios de cine fue más o menos como sigue:
—Milei: Me alegro mucho por vos y por EEUU, y estoy muy contento por los de aquí que le denigran. La verdad, me alegré mucho de todo lo que te pasó, porque me sentí identificado con todo lo que que tuviste que atravesar solo. Sí, sí, me sentí identificado con vos, porque yo también pasé por eso de estar más solo que Adán en el día de la madre. Esa soledad hace grande tu triunfo, la hace más más imponente y más importante. Te felicito por todo que conseguiste y te reitero: yo sé lo que es estar sólo. Y eso te te hace aún más valioso.
Durante unos segundos, que se hicieron muy largos para Milei, Trump guardó silencio, según cuenta Fantino con astucia hegeliana, pero la respuesta no tiene desperdicio.
—Trump: Quédate tranquilo que ya no vas a estar más solo, ahora soy el presidente de los Estados Unidos.
Ahora el silencio es del otro lado, cuenta Fantino, Milei tardó en responder:
—Milei: Gracias, muchas gracias.
—Trump: Gracias, no; de gracias nada. Ya no estás más solo. Tienes un amigo al frente de los Estados Unidos.
Aquí me quedo. El resto del relato de Fantino véanlo en Neura Media. Pero con esto que les transcribo, queridos lectores, pueden sacar mil consecuencias para saber si los hermanos argentinos tienen o no un futuro mejor que el nuestro.