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Socialismo abyecto. Sin discrepancia no hay política

Allí donde se suprime por completo la diferencia y diversidad de pareces no existe la política.

Allí donde se suprime por completo la diferencia y diversidad de pareces no existe la política.
MADRID, 18/12/2024.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la última sesión de control del año este miércoles en el Congreso. EFE/ Mariscal | EFE

Dos graves problemas tiene la política española. Es casi imposible hallar disidentes en las filas socialistas y es tarea abocada al fracaso encontrar en el ámbito socialista un discrepante de la posición del gobierno de Sánchez. O sea la situación de excepcionalidad política, aunque sería mejor decir "antipolítica", es dominante en todas las instituciones. Allí donde se suprime por completo la diferencia y diversidad de pareces no existe la política. El PSOE ha matado la política. Ha sido sustituida por los criterios propios de organizaciones no regladas por criterios de legalidad. El PSOE no es tanto un partido político como una organización de intereses no sometida al poder judicial ni al control parlamentario. El sanchismo, a finales de 2024, no pretende otra cosa que reducir el espacio público-político a un escenario de bandas y bandos, una inmensa cloaca gubernamental, sin otras pautas de comportamiento que la arbitrariedad y el matonismo. He ahí el camino más corto y rápido para llegar a una situación de total abyección política, o sea, de bloqueo absoluto de la democracia.

Bastan tres ejemplos para justificar mi argumento. Un ministro del gobierno de España, Óscar López, llamando prevaricador a un juez, que seguramente tendrá que investigarle, sonroja al más pintado. No se trata solo de un problema de formas, sino que revela la garrulería rastrera de alguien que ha confundido la institución del gobierno con el hampa. ¡Quién lo sacará de su oscuro desconcierto mental! Nadie. Un parlamentario socialista, José Luis Ábalos, querellándose contra la Guardia Civil suena a bufonada. ¡Quién osará decirle a este individuo que eso es una necedad y, sobre todo, haber quemado una "prueba" para su posterior defensa! Nadie. Que el gobierno de España en pleno esté descalificando por completo la palabra de una persona como prueba de los delitos investigados por un juez, sí, que la palabra que han tomando muy en serio dos jueces y un fiscal, esté siendo pisoteada por el Gobierno, muestra no sólo maldad moral sino estulticia. ¡Quién le dirá a Sánchez que la palabra de un ser humano es la principal prueba indiciaria contra los posibles delitos que investiga un juez! Nadie.

En fin, ¿quién se atreverá a discrepar en el seno del socialismo español de tanta estulticia política y maldad moral? Nadie. Ese nadie contiene la tragedia de España. Nadie en el socialismo español objetará nada a Sánchez. He ahí el problema fundamental del PSOE y, por ende, de toda la política española. Ha desaparecido por completo la discrepancia. La situación de abyección política creada por el sanchismo es difícilmente comparable a otras épocas de la historia de España. Es complicado hallar conductas o actitudes particularmente más degradantes y ruines, en nuestra historia, que las de Sánchez y sus ministros. Mil otros ejemplos de bajeza y ruindad moral hallará cualquier persona normal para justificar mi afirmación. Quienes viven robando tesis doctorales, o cometiendo mil actos condenables, como manipular elecciones dentro y fuera de su partido, mintiendo permanentemente sobre sus propósitos e intenciones y, por supuesto, llevando a cabo ciento de acciones susceptibles de ser juzgadas como delitos, no puede ser calificados nada más que con el adjetivo abyecto.

Pero con ser graves todas esas mezquindades y vileza no olvidemos lo fundamental. Sí, no se asombren tanto de la abyección moral mostrada por el presidente del Gobierno de España ante los casos de corrupción investigados por los Tribunales de Justicia cuanto del aplauso generalizado que merece esta actitud entre sus militantes, votantes y adeptos. Es imposible, en efecto, hallar una sola persona, en la esfera socialista que reconozca las responsabilidades políticas y morales de Sánchez. He ahí la prueba principal de mi argumento: vivimos en una situación de abyección política inédita en la historia del socialismo. ¡Nadie me cite los nombres que todos conocemos para enmendarme lo obvio! Nadie cite a esos fulanos porque ellos son culpables de haber traído la desaparición de la discrepancia política

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