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¿Quién pide la dimisión de Sánchez?

Hay que ser algo peor que ilusos para decir que aquí no pasa nada y el PP tiene la manija del parlamento español.

Pedro Sánchez y sus socios de Gobierno | La Sexta

​No he oído que Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del gobierno con Mariano Rajoy, pida la dimisión de Pedro Sánchez. Quizá se me ha pasado por alto. Tampoco he oído que los del PP exijan que se le retire el sueldo al golpista Carles Puigdemont; Sí, este delincuente, huido de la justicia, sigue cobrando el sueldo de expresidente del gobierno de Cataluña. Eso es hoy España. Una nación sin columna vertebral. Una niebla densa de tristeza lo envuelve todo. La banda gubernamental provoca hastío y asco. Pero Sánchez no dimite. Al contrario, se reafirma en el poder. «España», dice este individuo, «vive uno de sus mejores momentos». Él está aferrado al poder. No dimitirá ni convocará elecciones. El encanallamiento de la vida política es total. Se «normaliza», se hace pasar por algo ordinario, normal, cualquier aberración política para seguir en el poder. Se «gobierna» sin presupuestos, sin mayoría parlamentaria, sin vergüenza y, sobre todo, con desprecio por las formas más elementales de la democracia.

​Todo en este gobierno roza la ilegalidad y, por supuesto, carece de legitimidad, pero algunos agentes decisivos de la vida política simulan normalidad. La simulación es tan perversa como el sujeto que es incapaz de autolimitarse en el ejercicio del poder. Simulación es, en efecto, el comportamiento de los separatistas de Junts, o sea, la gente que trabaja para mantener el sueldo del golpista Carles Puigdemont, cuando dice que no respaldará no sé qué bobadas del gobierno de Pedro Sánchez. Poco le importa a Sánchez que este personal no le preste ayuda parlamentaria, mientras no le exijan que dimita de su cargo. ¿Y qué hacen los del PP en ese juego ridículo y trágico entre Sánchez y Puigdemont? Simular que hay vida parlamentaria decente.

​Sí, el PP está volcado, según dice toda la prensa, en apoyar las iniciativas de los separatistas catalanes. ¡Acabáramos! Ahora, cuando el nivel de encanallamiento de la nación es irrespirable, los del PP quieren agilizar la vida parlamentaria apoyándose en los de Junts. De risa. Un periodista de El Mundo, imagino que de la cuerda de Alberto Núñez Feijóo y los sorayos, llega a escribir que «la realidad es que ahora mismo Feijóo tiene más capacidad legislativa que Pedro Sánchez, y si no fuera por Francina Armengol, que bloquea las iniciativas en la Mesa del Congreso, el BOE se redactaría desde Génova». El colmo. Hay que ser algo peor que ilusos para decir que aquí no pasa nada y el PP tiene la manija del parlamento español… Cuando el gobierno está acorralado por la corrupción y los tribunales de justicia, vienen ahora los del PP, o uno de sus periodistas de cabecera, a contarnos la milonga de que el BOE está a su disposición. ¡Terrible!

​En vez de simular que esto, la España de Pedro Sánchez, funciona, el PP, como VOX, como todo el que tenga un poco de vergüenza democrática, debería exigir a todas horas y en todos los foros públicos la dimisión del jefe de Gobierno con menos legitimidad de la historia de España. Pero, por desgracia, hoy se habla menos de la dimisión de Sánchez que hace un año. Y la prueba es que el PP quiere «normalizar» la vida parlamentaria, o sea, la colaboración con aquellos que dieron un golpe de Estado en Cataluña. ¿Acaso pretenden los del PP hacer lo que Sánchez ya ha hecho con la Ley de Amnistía: «integrar a los golpistas en la vida política»? ¿Quieren de verdad pactar con Puigdemont? ¡Qué horror! Es tan horrorosa esa intención como el comportamiento que tuvo la vicepresidenta del gobierno de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, cuando tuvo la oportunidad de acabar con los golpistas catalanes. «No hizo nada», dicen los más optimistas; sí que hizo, amigos, «normalizó» la excepción, el golpe de Estado permanente contra España. Por eso, seguramente, fue nombrada por Sánchez consejera electiva del Consejo de Estado. Nadie lo olvide: esta señora del PP, exvicepresidenta del último gobierno de Rajoy, fue nombrada, repito, consejera electiva del Consejo de Estado por el primer Consejo de Ministros del gobierno de Pedro Sánchez, en su reunión del 19 de octubre de 2018. La decisión fue a propuesta personal del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. ¿Pedirá alguna vez Soraya Sáenz de Santamaría la dimisión de Sánchez?

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